La feria de la chacra Buena Vida vuelve a abrir sus puertas y promete cambiarle el plan del domingo a quienes buscan producción local, música y naturaleza. Hay un taller que mezcla percusión, danza y canto, y un buffet con una incorporación que muchos van a querer probar: enterate cuándo y cómo llegar.
La chacra Buena Vida, en el límite entre Centenario y Vista Alegre Sur, tendrá una nueva edición de su feria el domingo 8 de noviembre, de 13 a 19. Después de un octubre pasado por agua, el predio vuelve a recibir al público con alimentos agroecológicos, gastronomía casera y actividades culturales.
La propuesta reúne a productores y emprendedores de la región en un entorno rural donde se puede hablar con quienes elaboran lo que se vende. Habrá puestos de alimentos frescos, elaboraciones artesanales y un buffet con opciones caseras que esta vez incorpora sándwiches de bondiola.
Percusión, danza y canto en el taller afroperuano
Uno de los atractivos de la jornada será el taller “Ritmos Negros del Perú”, que mezcla percusión, danza y canto a partir de ritmos tradicionales como el festejo y la zamacueca, con cajón y otros instrumentos.
La actividad busca acercar las tradiciones folklóricas afroperuanas, su ancestralidad y su historia mediante expresiones musicales que pasan de generación en generación. La idea es ampliar el intercambio cultural y celebrar la diversidad de las expresiones populares.
También dirá presente la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la Universidad Nacional del Comahue, con un stand para difundir su trabajo y promover el derecho a una alimentación sana, justa y culturalmente apropiada.
Qué se puede encontrar en los puestos
La chacra está habilitada como el primer emprendimiento 100% agroturístico de la provincia. En sus ferias se ofrecen frutas y verduras de estación, huevos de chacra, panificados, conservas dulces y saladas, miel, quesos, chacinados, hongos, bebidas artesanales, cosmética natural y otras propuestas regionales.
El objetivo de la iniciativa es fortalecer la economía local y difundir prácticas productivas ligadas a la agroecología, en un espacio que combina alimentos, naturaleza, cultura y comunidad.
Seis hectáreas, invernáculo y ovejas
El predio tiene seis hectáreas con cultivos hortícolas, superficies para producción de forraje y un invernadero frío de 800 metros cuadrados que protege los cultivos del viento y acompaña su desarrollo estacional.
También se crían ovejas cuyo guano se usa para recircular nutrientes en el sistema productivo y reducir la dependencia de insumos externos. La producción se destina al autoconsumo y los excedentes se venden en ferias o por bolsones para consumidores interesados en este tipo de alimentos. Entre las proyecciones está la posibilidad de sumar vacas para producir leche y derivados lácteos.
Un espacio que también enseña
Además de producir, Buena Vida funciona como ámbito de aprendizaje e intercambio para estudiantes de distintos niveles, profesionales y técnicos. Las visitas permiten conocer el modelo agroecológico, hacer ensayos y compartir experiencias sobre la producción de alimentos.
La chacra también abre los sábados, de 10 a 13, con un puesto de verduras de estación que promueve el consumo responsable y el aprovechamiento de lo que da cada época del año.
Cómo llegar
El predio está en Chacra 3 Oeste, en el límite entre Centenario y Vista Alegre Sur. Desde Neuquén hay que tomar la Ruta Provincial 7 hacia Centenario, pasar las tres rotondas y seguir hasta el ingreso a Vista Alegre. Allí se gira a la derecha por calle Islas Malvinas y se avanzan unos 1.500 metros; después se dobla a la derecha por calle 11 Bis, de tierra, se recorren unos 700 metros y se busca a mano izquierda la tranquera señalizada de Chacra Buena Vida N.º 3.
El lugar también aparece en Google Maps como “Buenavida Verduras Agroecológicas”, y en Instagram (@buenavida_verduras) hay un video que explica el acceso.
La invitación es a llevar mate, reposera y bolsas reutilizables para recorrer los puestos, conocer a los productores y pasar una tarde al aire libre. Más que un espacio de compra y venta, la feria propone encontrarse, intercambiar saberes y acompañar una forma de producir y consumir que pone en el centro a la comunidad y al entorno natural.