La Ferrari que París le vendió a un tucumano y que ahora ganó un premio en Autoclásica
La Ferrari 512 TR que un tucumano compró en París y que durante décadas fue parte del paisaje local acaba de ganar un premio en Autoclásica. Su hijo reconstruyó la historia y prepara un documental: ¿qué hay detrás del auto más exclusivo que pisó la provincia?
Hay un auto que durante décadas fue parte del paisaje tucumano y que este año volvió a brillar lejos de casa. La Ferrari 512 TR bautizada "La Tucumana" recibió el Premio Germán Sopeña en Autoclásica, la muestra que se realiza en el Hipódromo de San Isidro y que distingue al mejor deportivo contemporáneo de la exhibición.
El ejemplar tiene una historia que parece de película: se fabricó en Italia entre 1991 y 1994 como evolución de la Testarossa, llevaba un motor de 12 cilindros con 428 caballos de potencia y alcanzaba los 314 kilómetros por hora. De las 2.261 unidades que salieron de fábrica, una sola llegó a la Argentina, y terminó radicada en Tucumán.
De Mónaco a la ruta 9
El responsable de esa hazaña fue el empresario Joaquín "Yiyi" Kohn, un apasionado de los motores que había corrido rally con un Fiat 600 y que también tuvo un Mercedes-Benz 300 SL y un BMW 850i. La búsqueda del auto arrancó durante un viaje por Europa: consultó por una Lamborghini Diablo en Módena y en París, probó una Ferrari 348 en Maranello sin convencerse y recién en Mónaco, al ver una 512 TR estacionada frente al casino, supo que era esa.
La compra se cerró en un concesionario oficial de Ferrari en París. Como por entonces la marca no tenía representación oficial en el país, el traslado fue un rompecabezas: el auto salió de Maranello, pasó por París, viajó a Sudamérica vía Caracas y llegó al puerto de Buenos Aires. Desde ahí, Yiyi lo manejó él mismo hasta Tucumán.
El viaje tuvo un contratiempo casi inmediato: el spoiler negro delantero, muy bajo, se desprendió al golpear un pozo apenas salió a la ruta. Pero el empresario había previsto el problema de los repuestos y encargó junto con el auto un lote de piezas por un valor equivalente al de la Ferrari. Entre esos componentes había un juego completo de ópticas que, décadas después, su hijo pudo usar.
Un cassette de FM Aspen y las tardes en el Ru Café
La 512 TR llegó sin equipo de audio. Su dueño le instaló un estéreo en Buenos Aires y, según contó su hijo Sebastián, todavía conserva un cassette con una selección de canciones de FM Aspen. La documentación del vehículo confirma que salió de fábrica sin radio.
En Tucumán, la Ferrari se metió en la rutina de Yiyi: la usaba los sábados para ir a trabajar y los domingos solía estacionarla frente al Ru Café, en Mendoza y 25 de Mayo, donde se reunía con amigos. Según recordó Sebastián, su padre les prestaba el auto para que dieran una vuelta. El deportivo también quedó retratado frente a la Casa Histórica para una nota de la revista Parabrisas.
El legado y el documental
Yiyi Kohn falleció en abril de 2023. Desde entonces, su hijo se dedicó a reunir documentos y reconstruir el recorrido del vehículo, y la familia inició el proceso de certificación Ferrari Classiche, que incluye mantenimiento y la reparación de parte del circuito de refrigeración. La Ferrari permanece en Buenos Aires mientras avanza ese trámite.
Sebastián, que en aquel 1994 tenía 13 años, conserva el auto y lo maneja. También conduce un Alfa Romeo Giulia Veloce Q4 y prepara un documental sobre la historia: una parte se filmará de noche en Buenos Aires y otra, durante el día, en Tucumán. El odómetro guarda una marca personal: Yiyi manejó unos 7.000 kilómetros y, tras su muerte, Sebastián puso en cero el contador parcial y ya sumó otros 800 al volante.



