La Fiesta Judía vuelve a abrir las puertas del Teatro Ópera: qué habrá en la séptima edición
El Max Nordau vuelve a abrir el Teatro Ópera para la séptima edición de La Fiesta Judía. Música klezmer, danzas en ronda y cocina tradicional en una noche que este año lleva un lema atravesado por el contexto.
El Teatro Ópera se transforma este sábado en un gran salón de fiestas. La Fiesta Judía celebra su séptima edición con una propuesta que combina música klezmer, danzas en ronda y cocina tradicional, organizada por el Max Nordau en la sala de 58 entre 10 y 11.
La idea nació en 2018 con una premisa simple: trasladar el espíritu de las celebraciones judías —esas que arrancan con baile en ronda y terminan a deshoras— a un evento abierto a toda la comunidad, sin necesidad de un motivo especial para festejar.
"Dijimos: hagamos una fiesta judía abierta a toda la comunidad, para que todo el mundo pueda participar y ver de qué se trata", resume Gustavo Perelsztein, presidente de la institución organizadora.
Música y sabores para una noche distinta
El corazón de la velada es musical. La apertura estará a cargo de Gabriel Abramovici, a quien Perelsztein describe como el mayor acordeonista klezmer del país. Abramovici también lidera Segundo Mundo, la orquesta que se encargará del cierre.
El grupo platense Tribu Nicandra sumará danzas gitanas, balcánicas y árabes, con invitación al público a sumarse. Además, la Max Nordau Klezmer Band, con casi una década de trayectoria, estrenará un espectáculo con audiovisuales junto a la cantante Sara Sominson.
"Más que presenciar un concierto, se trata de vivir la experiencia: los aromas, los bailes en ronda, esa música tan particular", dice Perelsztein.
En la barra habrá cocina de Europa oriental, como los knishes, y también de raíz árabe: lahmacun, fatay y sambusak de queso. Del lado dulce, no faltará el lekaj, la clásica torta de miel.
De Mameloshn a la apertura comunitaria
La fiesta tiene su prehistoria. Durante casi treinta años, hasta 2018, el Max Nordau organizó Mameloshn, un festival de música en ídish impulsado por Alejandro Hirsch, socio emblemático de la casa fallecido hace pocos años. Aquel era un encuentro más cerrado, convocaba a un núcleo de idishistas.
Cuando dejó de hacerse, la institución decidió trasladar esa tradición al Teatro Ópera, de su propiedad y hoy gestionado por una productora que cede la fecha.
Para Perelsztein, abrirse es fiel al espíritu fundacional. El Max Nordau nació en 1912 de la mano de inmigrantes de Europa oriental que buscaban preservar su idioma, su música, su teatro y su educación, y a la vez integrarse a la Argentina.
"No se trata de integrarse disolviendo lo que uno es, sino de integrarme al resto desde lo que soy y aceptar la diversidad del otro", explica.
Un lema atravesado por el contexto
Este año el lema es "Klezmer por la vida y la paz entre los pueblos", una elección con historia. En 2023, con todo organizado, la fiesta se suspendió tras la masacre del 7 de octubre: fue la única edición que no se realizó.
Sin entrar en el análisis de un conflicto que define como muy complejo, Perelsztein recuerda que la posición histórica de la institución es la de dos pueblos conviviendo en paz en dos Estados, y extiende ese deseo al mundo.
"Entendemos que el klezmer, tal como lo expresamos hoy, tiene la voluntad de ser un gran llamado a la paz y a la vida", cierra.