La fiesta que cuesta hasta $5 millones: cómo son las tiradas de cumpleaños en Mendoza
Una familia mendocina reservó el salón, armó el cronograma y hasta contrató el glitter bar. Cuando llegó la medianoche, la fiesta tomó un giro que nadie quiso perderse: lo que pasó con el cumpleañero lo cambió todo.
Los festejos juveniles mendocinos mutaron: la "tirada" se consolidó como un ritual previo al cumpleaños, con precios que trepan hasta los cinco millones de pesos y formatos que varían según el departamento. La costumbre, que combina música, luces y un cierre con pintura, harina y huevos, abrió un nicho comercial que las empresas locales supieron capitalizar.
Según pudo saber este medio, el esquema de una tirada en el Gran Mendoza arranca cerca de las 21, cuando llegan los invitados y se enciende la previa con glitter bar incluido. Una hora más tarde, el baile y las sesiones de fotos y maquillaje toman protagonismo, sobre todo entre las cumpleañeras.
La medianoche marca el punto de quiebre: el agasajado recibe una lluvia de pintura, harina y huevos. Entre los varones, algunos todavía se someten a la tradición de raparse la cabeza. Después del ritual, la música vuelve a sonar, se canta el feliz cumpleaños y se soplan las velas.
Organizar semejante despliegue no es barato. Los paquetes que ofrecen las empresas mendocinas van desde un millón y medio hasta cinco millones de pesos, según los servicios contratados. Hay propuestas con salón privado, sonido, iluminación, torta y otras actividades recreativas.
Un mapa de la fiesta: cómo cambia según la región
Fuera del Gran Mendoza, el formato nocturno pierde exclusividad. Un relevamiento por salones de eventos reveló que en San Rafael los escraches por los 18 años suelen hacerse al mediodía o a la tarde, con horarios más flexibles y los mismos materiales para cubrir al homenajeado.
En el Valle de Uco el panorama es distinto. Según consultas a salones de San Carlos, esos establecimientos no suelen albergar tiradas por los riesgos que implica el alcohol entre menores y los controles municipales. Por eso los festejos migran a lugares apartados o directamente al hogar del cumpleañero.
La zona Este muestra otra cara: en Santa Rosa, algunos salones sí aceptan tiradas de 15 y 18 años y los alquilan en las horas previas al evento principal. Allí la medianoche sigue siendo la norma, aunque no siempre hay DJ: también aparecen las peñas temáticas como alternativa.
La disponibilidad de fechas también juega a favor del interior. Hay menos demanda y más opciones para elegir entre fines de semana, días hábiles y feriados. El horario de inicio queda a criterio de cada familia, pero la noche sigue ganando.
Hay un costado pintoresco: en Luján de Cuyo, Maipú y San Carlos, algunas familias eligen celebraciones al estilo sunset o peñas folclóricas para disfrutar de los viñedos y la cordillera, bien lejos de las pantallas y la música moderna.
El último año de secundaria: UPD, cenas y tradiciones que no se apagan
El calendario de los egresados arranca con el Último Primer Día (UPD), un ritual que, según el texto, nació en Mendoza y San Juan en 2015. Los alumnos pasan la noche previa al inicio de clases en una finca o quincho alquilado, con DJ y alcohol. A la mañana siguiente llegan a la escuela con cánticos, banderas y prendas intervenidas, o se concentran en plazas y parques.
La costumbre se replicó en toda la provincia con magnitudes dispares. Directivos de escuelas del Gran Mendoza confirmaron que los controles policiales se intensificaron para evitar fiestas clandestinas y consumo de alcohol. Algunos establecimientos reciben a los chicos con desayunos organizados junto a los municipios. Guaymallén, con alta población estudiantil, es escenario de convocatorias masivas por redes sociales.
En San Martín, Rivadavia y Junín las reuniones son más dispersas: clubes de barrio y espacios escolares controlados. En la zona Este, según las instituciones consultadas, los episodios de descontrol no son recurrentes; las distancias y la supervisión parental favorecen celebraciones más chicas y menos visibles.
San Rafael busca un cambio de enfoque: además de la seguridad policial, apuesta a la cercanía con las escuelas mediante desayunos y apoyo a los carnavales estudiantiles. En el Valle de Uco, la intervención familiar y los controles municipales y policiales empujan encuentros más modestos en las villas cabeceras, y algunas escuelas reciben a los alumnos con remeras conmemorativas.
La Dirección General de Escuelas (DGE) sigue de cerca estos festejos por los riesgos del alcohol y las fiestas clandestinas. Para no eliminar la tradición, en 2025 y 2026 se implementó el operativo "UPD 360: antes, durante y después", que abarcó a todas las secundarias públicas y privadas de Mendoza.
La cena de egresados: cuando la fiesta deja de ser familiar
La cena de egresados es otro mojón del último año. Se hace en salones de fiestas y reúne a estudiantes, familias, docentes y directivos. Algunos lugares ofrecen servicio integral con música, comida, iluminación y decoración, pero la fecha depende de la disponibilidad, el presupuesto de la promoción, la cantidad de escuelas que compiten por los mismos días y la asistencia familiar.
En el Gran Mendoza, conseguir un viernes o sábado entre octubre y diciembre es complicado: esos días también se los disputan las bodas y los cumpleaños de 15. Por eso muchas promociones optan por martes o jueves, cuando hay más lugar y mejores precios. En esos casos, las clases del día siguiente se suspenden para que los chicos recuperen sueño.
La elección de la fecha es solo una parte: la cena suele dejar de ser un evento exclusivamente familiar. La venta de entradas para personas ajenas a la promoción es moneda corriente y, después de las 12, el salón se transforma en un boliche al que llegan más adolescentes.
En el interior la demanda es menor y sobran fechas. En San Rafael hay más alternativas y se facilitan los traslados desde otras localidades, sobre todo los viernes y fines de semana. En el Valle de Uco también gana la noche. En la zona Este la variedad es mayor: se eligen día y horario, y las celebraciones arrancan entre las 20 y las 22.
Kioscos, muñecos gigantes y farándulas: la otra cara de la celebración
Más allá de las fiestas privadas, el Día del Estudiante (21 de septiembre) y las iniciativas solidarias le dan un tinte comunitario a los festejos. Participan estudiantes, familias, vecinos y municipios.
Un ejemplo son los kioscos estudiantiles y los muñecos gigantes de Maipú, que se instalan en la plaza 12 de Febrero. En 2026, una de las actividades previstas debió reprogramarse por el viento Zonda. Los estudiantes montan puestos gastronómicos y crean muñecos inspirados en personajes o temáticas, que compiten con jurados y voto del público. Lo recaudado financia la cena de egresados, el viaje de fin de curso y otras actividades.
En San Rafael, las farándulas estudiantiles son tradición: carros, disfraces y propuestas de cada promoción convocan a vecinos y familias en las calles céntricas. En el Valle de Uco, las semanas estudiantiles incluyen competencias deportivas, propuestas culturales y farándulas que culminan con la Estudiantina, que convoca a artistas locales y, a veces, nacionales. Los carros alegóricos, preparados durante semanas o meses, desfilan con personajes y escenas humorísticas elegidas por los estudiantes.