La figurita que te volvía loco: la historia secreta de los álbumes mundialistas en Argentina
Las figuritas del Mundial generan furor cada cuatro años. Desde las difíciles de los 70 hasta la ausencia de Maradona en el 86, un repaso por la historia de los álbumes en Argentina, con datos de coleccionistas y cambios en la forma de juntarlas.
Las figuritas del Mundial volvieron a generar furor, pero pocos conocen la historia detrás de estos cromos que obsesionan a grandes y chicos. Desde las difíciles de los 70 hasta la ausencia de Maradona en el 86, un recorrido por décadas de pasión.
Hace una semana salieron a la venta las figuritas del Mundial de Fútbol y el furor se repite cada cuatro años. Un álbum gigante con casi mil figuritas que obsesiona a muchos. Pero las figuritas y la Selección tienen una larga historia que excede a Panini y a las últimas copas del mundo.
Hubo un cambio que se consolidó a partir del Mundial 2018: las figuritas ya no son asunto exclusivo de niños. Ahora se juntan a cualquier edad, sin distinción de género, y se cambian en bares, por aplicaciones o en el Parque Rivadavia. Excepto para los coleccionistas permanentes, hay que recordar que las figuritas no se coleccionan: se juntan.
¿Cómo se pegaban antes?
Desde Estados Unidos 94, las figuritas son autoadhesivas. Antes se usaba engrudo, plasticola y Voligoma. No tenían formato uniforme: había redondas, rectangulares, cuadradas, dibujadas, fotos, chapitas, de papel. La información era escasa: apenas nombre, apellido y país. Las actuales traen puesto, equipo, altura, peso y fecha de nacimiento.
Las figuritas dejaron de tener uno de los usos más frecuentes: ya no se juega con ellas. Había casi una decena de juegos que volvían fragorosos los recreos escolares.
La época de las difíciles
Jorge Carrascosa, Sepp Maier o el defensor de Zaire Mwanza Mukombo tienen algo en común: fueron la figurita difícil de algún álbum futbolero de los setenta. Mukombo nunca supo de la celebridad que consiguió en Argentina. Las colecciones actuales olvidaron el concepto de difícil para que todos puedan llenar el álbum.
Ahora no hay difíciles, pero no todas valen lo mismo. Los escudos metalizados, las formaciones, los planteles campeones y los grandes nombres valen más. Un Messi puede ser cambiado por una parva de ignotos árabes, jordanos y checos.
Los primeros álbumes argentinos
La primera Selección Argentina en tener figuritas fue la que compitió en Chile 62. Los 22 jugadores aparecieron en el álbum Ídolos del Deporte. En esta rica historia no se puede soslayar a la casa Crack, la fábrica de figuritas argentinas hasta los 80. Uno de sus propietarios fue Ernesto “El Petiso” Gutiérrez, defensor de Racing y de la Selección.
En 1966 el álbum Campeón tuvo imágenes de los convocados por el Toto Lorenzo para Inglaterra en redonditas. En 1968 el álbum Sport traía un dibujo de Argentina a Brasil con jugadores reconocibles. Recién en 1974 aparece Munich 74, el primer álbum sistemático dedicado al Mundial de Alemania, con preseleccionados argentinos y la figurita del entrenador Vladislao Cap.
El 78, con la localía y el título, marcó una explosión. El álbum de Crack tuvo 76 figuritas de argentinos, incluyendo a Diego Maradona aunque no jugó el Mundial. García Ferré sacó su álbum con El Gauchito. Panini ya sacaba álbumes desde 1970 pero no llegaban al país.
El bizarro Mundial 86
Lo del 86 fue bizarro. La figurita Panini de Diego no circuló en Argentina. Sin derechos, el álbum SúperRaspagol solo tenía siluetas y banderas, con un espacio en blanco para que cada chico completara los nombres de los titulares de Bilardo.
Con Italia 90 desembarcó Panini en el país. En el 94, Upper Deck sacó las figuritas locales y Maradona, en su último Mundial, se quedó sin figurita. A partir de Francia 98, el monopolio de Panini. En 2022 hubo escasez, desabastecimiento, mercado negro y hasta intervención de funcionarios nacionales.
Los guardianes de la historia
Dentro del mundo de las figuritas destacan dos nombres: Jorge de los Ríos, dibujante que ilustró portadas y dibujó alrededor de 2.700 figuritas para la casa Crack; y Rafael Bitrán, el mayor coleccionista de Argentina, historiador y librero, que escribió libros como Figuritas y Fútbol. Otros fanáticos célebres son los periodistas Gonzalo Bonadeo, Guillermo Andino y Juan Pablo Marrón.
Los ídolos futbolísticos de la infancia, antes de la televisación total, eran como salían en las figuritas. Nuestros cracks eran de cartón, chapita o papel satinado. Cambió mucho el mundo, pero cada vez que se abre un paquete, la emoción es la misma.