La final que nadie esperaba: Cifuentes y Callaba, un duelo platense por el título nacional
¿Una final de la Región? Horacio Cifuentes y Nicolás Callaba se enfrentaron por el título nacional. La experiencia del campeón se impuso, pero la revelación platense dejó su marca. Conocé todos los detalles del partido.
El Pabellón América del Parque Olímpico de Buenos Aires fue testigo de una final histórica. Horacio Cifuentes se coronó por octava vez campeón argentino de tenis de mesa, pero esta vez tuvo que sudar la gota gorda ante un rival que promete dar que hablar.
El berissense, de 28 años, derrotó al joven platense Nicolás Callaba por 4 a 2 en la 71° edición del torneo. Una final que tuvo sabor a clásico regional y que dejó en claro que la experiencia sigue siendo un factor determinante en los momentos decisivos.
¿Quién es Nicolás Callaba?
Callaba, que cumplirá 20 años este martes, fue la gran revelación del certamen. Su camino hasta la final sorprendió a propios y extraños, y aunque no pudo quedarse con el título, demostró que está para pelear de igual a igual contra los mejores del país.
“Jugar una final y que sea con Horacio le da un sabor más especial. Para mí él es un referente y un amigo”, confesó el platense tras el partido. Y agregó: “Esto recién empieza”.
El historial de un campeón
La lista de títulos de Cifuentes es impresionante: 2015 en Córdoba, 2017 en Salta, 2018 en Buenos Aires, 2019 en Santiago del Estero, 2021 en el CeNARD, 2022 en Mendoza, 2025 en Rosario y ahora esta nueva conquista en el Parque Olímpico.
“Muy feliz de volver a jugar en mi país y quedarme nuevamente con el título más importante”, escribió el campeón en sus redes sociales, donde también agradeció a su sponsor y a su entrenador Matías Waldo.
Los números del campeonato
La edición récord tuvo 1.364 inscripciones, 487 jugadores, 20 afiliadas de todo el país y 50 mesas de competencia. En el podio de singles, el tercer lugar fue compartido por Nicolás Galvano (Santa Fe) y Lautaro Sato (Buenos Aires).
El abrazo final entre Cifuentes y Callaba fue el símbolo de una competencia que combina rivalidad y respeto. La nueva generación del tenis de mesa argentino ya está avisando que viene con todo.