La fórmula que no debería estar en ninguna góndola: el lote de Sancor Bebe que activó el alerta
Una familia abre la alacena y encuentra la lata de fórmula para su bebé. Antes de preparar la mamadera, hay un número impreso en el envase que Bromatología pide mirar con atención: si coincide con el lote señalado, esa lata no debería usarse. ¿Qué número es y a dónde hay que avisar?
Las familias entrerrianas que compran fórmula para bebés tienen un motivo concreto para revisar la lata antes de pagar. Bromatología emitió una alerta por un lote falsificado de Sancor Bebe Advanced 1, la fórmula de inicio para lactantes de la marca líder, y pidió a comercios, distribuidores y consumidores que extremen recaudos.
Hasta el momento, según el aviso oficial, no se reportó la distribución de ese lote en la provincia de Entre Ríos. Aun así, la recomendación es clara: si aparece en un estante, en una bodega o en una compra reciente, no se vende y no se consume.
Los datos exactos que hay que mirar en la lata
La identificación del producto es precisa y no da margen a confusión. Se trata de fórmula de inicio para lactantes, marca Sancor Bebe Advanced 1, lote L: Y010 F-011207563, con fecha de elaboración 10-01-26 y vencimiento 10/04/27.
Cada uno de esos números funciona como una huella: permite separar lo legítimo de lo que no debería llegar a la mesa de una familia. El titular legítimo del producto es Ethical Nutrition S.A.
Qué hacer si aparece el lote
El aviso está dirigido a todos los eslabones de la cadena. Los comerciantes y distribuidores deben evitar la comercialización de esas unidades; los consumidores, abstenerse de comprarlas o usarlas. En cualquiera de los casos, la consigna es dar aviso.
El canal indicado es la Dirección de Bromatología Municipal, que atiende en el teléfono 4291516 o en el celular 345 408 5487. No se trata de un dato para archivar: es la vía directa para frenar la circulación de un producto que no está en condiciones de llegar a un bebé.
Controles en los comercios de la ciudad
El personal de Bromatología ya realiza tareas de verificación y detección en los comercios de la ciudad. La recorrida busca que la alerta no quede en un papel y se convierta en control efectivo, góndola por góndola.
La situación deja una pregunta abierta en cada mostrador: quién revisa el lote, quién detiene la venta y quién avisa a tiempo. En un tema de alimentación infantil, la respuesta no puede depender de la buena voluntad de una sola persona, sino de un circuito claro y de un aviso rápido que no se quede en el comercio.
Mientras tanto, la recomendación no admite improvisación: revisar el lote, no comprar, no consumir y llamar. Una consigna corta, pero que pesa cuando está en juego la salud de un bebé.