La fortaleza que Angelina Jolie tuvo que reconstruir desde cero
Angelina Jolie reveló que hubo años en los que no se sintió fuerte y tuvo que reconstruir su energía. El entrenamiento se convirtió en una herramienta clave para su bienestar físico y emocional, especialmente para sus roles exigentes.
Angelina Jolie, sinónimo de fortaleza en pantalla, reveló que hubo momentos en los que no se sintió así y tuvo que reconstruir su energía desde cero. En ese proceso, el entrenamiento dejó de ser algo estético para convertirse en una herramienta clave para su bienestar físico y emocional.
“Hubo años en los que no me sentía muy fuerte. Hay algo que pasa cuando te sentís así: tenés que exigirte”, explicó la actriz. Lejos de enfocarse únicamente en lo estético, su cambio estuvo en la mentalidad: pasar de entrenar por exigencias externas a hacerlo como una forma de fortalecerse física y emocionalmente.
Preparación para roles extremos
Para sus papeles en películas de acción —como su participación en el universo de Marvel—, Jolie adoptó una rutina mucho más intensa que en otras etapas de su vida. Su entrenamiento incluyó artes marciales y combate, entrenamiento con armas, rutinas de fuerza y resistencia, y ejercicios funcionales.
La propia actriz contó que tuvo que entrenar más de lo habitual para poder ponerse en la piel de personajes físicamente exigentes. “Estoy haciendo mucho entrenamiento… tenés que esforzarte más”, aseguró.
Ejercicio como herramienta vital
Más allá del cine, Jolie remarcó que el entrenamiento se convirtió en una herramienta clave para su vida cotidiana. Según explicó, el ejercicio no solo le permitió mejorar su estado físico, sino también reconectar con su propia fortaleza.
“Estos personajes sacan toda la fuerza que tengo y me recuerdan que puedo ser fuerte”, señaló. Incluso, incorporó el movimiento a su rutina familiar: entrena junto a sus hijos y participa en actividades como karate y prácticas físicas compartidas.
Una tendencia en crecimiento
El caso de Angelina Jolie se suma a una tendencia cada vez más fuerte: el entrenamiento orientado a la fuerza y la salud integral, especialmente a medida que pasan los años. En lugar de rutinas extremas o enfocadas solo en lo visual, cada vez más personas eligen entrenamientos funcionales, ejercicios de fuerza y rutinas sostenibles en el tiempo.
En ese contexto, su mensaje es claro: no siempre se trata de sentirse bien para entrenar, sino de entrenar para volver a sentirse bien.