La frase de la entrenadora piquense que emocionó a sus atletas en los 21K
Una ex fumadora completó la media maratón junto a su grupo: la historia detrás del orgullo de María “Pichu” Escudero.
El último fin de semana, un grupo de atletas de General Pico se dio cita en la Media Maratón de Buenos Aires, una de las competencias más convocantes del calendario. Guiados por la profesora María “Pichu” Escudero, los corredores piquenses atravesaron los 21 kilómetros en una jornada que combinó esfuerzo, compañerismo y una dosis extra de emotividad.
Para Escudero, el running va mucho más allá de lo físico. Su grupo, conocido como los “Positivos”, reúne tanto a deportistas con experiencia como a personas que nunca imaginaron participar en una carrera de esta magnitud. “Es sacudir la vida, está buenísimo que puedan proponerse cosas que nunca se hubiesen imaginado”, señaló la entrenadora en diálogo con INFOPICO, al tiempo que destacó el orgullo que siente por el proceso que atraviesa cada uno de sus alumnos.
Un estilo de vida que transforma y contagia
El impacto de la disciplina en la salud física y mental es innegable, y Escudero lo ejemplificó con casos concretos. Una de sus alumnas dejó el cigarrillo al comenzar a entrenar y el domingo completó la media maratón. Para la profesora, la clave está en disfrutar cada etapa: los entrenamientos semanales, las risas y el compañerismo inquebrantable.
“Ninguno es deportista de élite, ninguno vive de esto. Buscamos que sea una manera de envejecer jóvenes, una filosofía de vida”, remarcó la “Pichu”. Además, subrayó cómo esa energía se contagia en la comunidad local: “Cada vez que la gente nos ve corriendo en Pico, a alguien movilizamos. Ese contagio es lo que ha hecho crecer tanto al running en nuestra ciudad”.
De la cuna a la meta: el lazo familiar
Uno de los momentos más conmovedores fue ver a padres e hijos compartiendo la línea de largada. Escudero recordó sus épocas en el gimnasio, cuando las madres dejaban a sus hijos pequeños jugando al lado. Hoy, muchos de esos jóvenes, ya recibidos o estudiando en la capital, corrieron a la par de sus progenitores.
“Es muy fuerte y emocionante que un padre de 50 años pueda correr junto a su hijo los 21 kilómetros y disfrutarlo los dos. Eso les va a quedar para toda la vida”, enfatizó la entrenadora, destacando el mensaje de salud y unión familiar que promueve la actividad.
La aventura, la preparación y el agradecimiento
Enfrentarse a una carrera multitudinaria siempre implica incertidumbre, especialmente por el clima y el contexto natural. Por eso, Escudero valoró el compromiso de los piquenses con los trabajos de fuerza y la pretemporada planificada, claves para evitar lesiones y asegurar el disfrute.
En la cena previa a la competencia, la profesora les dedicó unas palabras que resonaron en el grupo: “Les dije que tenían 21 kilómetros para agradecer. Agradecer que tienen salud, que pueden elegir hacer esto, que corren con sus hijos o que la familia los acompaña”. Al entonar el himno nacional bajo la bandera argentina, la piel de gallina fue el denominador común entre los miles de participantes.
Finalmente, cruzar el arco de llegada resultó una inyección de autoestima. “Nadie puede correr por ellos, cada uno se hace cargo de sus kilómetros. Cuando los veo llegar, me doy cuenta de que fue una sobredosis de alegría y de emociones que les salen por los poros”, concluyó María Escudero, dejando en claro que el esfuerzo y la buena energía hacen que valga la pena pertenecer a esta movida.