El cierre del Inadi, los insultos en la calle y una frase del presidente que citan como síntoma: la referente Mérida Doussou explica por qué el racismo en Argentina no retrocede y qué reclaman para este domingo en Rosario.
Este domingo, la feria Marea de Rosario (San Lorenzo 2157) será escenario de una jornada de poesía, música y resistencia para conmemorar el Día Nacional de los Afroargentinos y la Cultura Afro. La actividad, que se extenderá de 16 a 20, rinde homenaje a María Remedios del Valle, la heroína independentista, y apunta a visibilizar una herencia histórica que, según sus organizadores, sigue siendo negada.
La cita llega en un contexto particular: referentes de la comunidad afro local denuncian el avance de los discursos de odio y el desmantelamiento de políticas públicas. El cierre del Inadi en 2024 es el ejemplo más mencionado. Para Mérida Doussou, activista y docente de Historia, la fecha sirve para desbaratar mitos: "la idea de que en Argentina no hay negros, como se vio en el Mundial de fútbol, junto con el mito de que todos los negros son iguales", explicó a El Ciudadano.
Doussou participará de la intervención poética artística junto a compañeras del instituto de danza Isabel Taboga. También leerán poemas Cecilia Benítez (cubana), Robinson Glésile (haitiano) y Talita (Brasil).
Una identidad marcada por dos historias
Nacida en Rosario, Mérida es hija de una madre blanca argentina y un padre negro cubano. "Mi identidad está compuesta por dos historias muy fuertes que se unieron", contó. Y agregó: "Siempre se me ha visto como extranjera en mi propio país. Por tener un poco más de melanina o pelo con rulos, las personas piensan que no soy de acá".
El interés por las raíces afro llegó estudiando el período colonial. "Encontré un material importante de investigación y se abrió un campo de interés que fue clave, incluso para sostenerme en mis estudios", señaló. En 2016 participó del taller de Mujer y Afrodescendencia en el Encuentro Nacional de Mujeres. "Fue un antes y un después en mi vida. Me permitió entender quién soy y encontrarme con otras mujeres a las que les sucedía lo mismo", recordó.
Desde entonces se creó el primer grupo, Mujeres y Disidencias, y luego el Bloque Antirracista y la Asamblea de Mujeres Afro, que en julio pasado tuvo su cuarta edición. "Mi militancia tiene que ver con poder llevar este contenido y esta historia a las escuelas y a la formación docente", explicó. En 2023 y 2024 organizaron la primera capacitación sobre afrodescendencia y antirracismo en educación para profesores y maestros. También fueron parte del cambio de nombre de la escuela 90, que pasó a llamarse María Remedios del Valle.
El mito de la Argentina blanca
La discusión sobre el racismo se encendió durante el Mundial de fútbol de este año, cuando se viralizaron videos que acusaban al país de ser racista porque la selección no tenía jugadores negros. Para Doussou, "que haya países de mayoría de población negra no significa que no haya racismo". Y fue más lejos: "Es fundante de la sociedad capitalista en la que vivimos y existe en todos los países".
Según la referente, Argentina tiene un racismo específico, vinculado al mito de que "somos todos hijos de europeos, de la migración del siglo XIX, como si antes no hubiese habido historia ni esclavitud". En ese sentido, recordó que la esclavitud duró hasta después de la independencia y que la ley de Vientres de 1813 no la abolió: planteaba que los hijos de mujeres esclavizadas serían libres después de cierta edad.
Mérida también cuestionó la invisibilización de la identidad marrón y la ausencia de personas afro en la televisión y en los lugares de poder. "Si vas a los barrios o al shopping encontrás personas negras en tareas de servicio. Argentina es un país racista. Pero como el negro argentino no es igual que el negro de Angola o de Brasil, se supone que no hay negros", expresó.
El retroceso y los discursos de odio
La activista apuntó contra el cierre del Inadi: "Con sus falencias, era uno de los pocos lugares donde uno podía acudir por situaciones de racismo y de xenofobia". Además, señaló que la comunidad afro está incluida en el plan Progresar, un derecho vigente pero con cada vez menos inversión. "Con la situación económica actual, las comunidades que son más excluidas, como las mujeres, la población travesti y trans, la negritud, no pueden pagar el alquiler o acceder a un trabajo digno", agregó.
Sobre los discursos de odio, describió un clima cotidiano: "Cada vez hay más insultos en la calle y controles policiales. Además hay una cuestión de extranjerización: todo lo que no sea blanco es extranjero". Y remarcó: "Ahora se exacerba porque hay una habilitación por parte del poder político para hacerlo".
En ese marco, recordó dos episodios que considera sintomáticos. Por un lado, que Argentina fue uno de los únicos tres países, junto con Estados Unidos e Israel, que votaron en contra de declarar la esclavitud como un problema de genocidio humanitario. Por otro, mencionó que el presidente Milei, en un escrache en Lomas de Zamora, se defendió con términos como "negros de mierda". "Es una situación de mucho retroceso y no existe la posibilidad de pensar un diálogo en relación con la creación de políticas públicas", concluyó.
Mujeres afro que sostienen la organización
Doussou rescató el rol de las mujeres negras en el país, que históricamente sostuvieron las organizaciones políticas y culturales mientras los varones ocupaban otros roles en el ejército. "Paradójicamente, no tenemos representación política en nuestro país", lamentó.
Y cerró: "Ser mujer y ser negra lleva una doble carga: además de vivir en un mundo patriarcal, se suma el racismo y una hipersexualización". Como ejemplo, mencionó que se considera el cuerpo de una mujer negra como un objeto sexual. "Deben crearse políticas públicas que piensen la condición de las mujeres negras. Tener representación política nos permite manifestar lo que necesitamos en lugar de que hablen por nosotras", finalizó.
