La frase que dejó helados a todos en la cúpula del Gobierno: ¿Qué pidió el ministro que generó un sacudón interno?

En una reunión que dejó a todos en vilo, un ministro clave del Gobierno lanzó una advertencia que podría cambiar todo. ¿Qué pidió exactamente que generó tanta tensión interna y cómo reaccionaron los principales funcionarios?

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La frase que dejó helados a todos en la cúpula del Gobierno: ¿Qué pidió el ministro que generó un sacudón interno?

En una reunión clave de la mesa política, el ministro de Economía Luis Caputo lanzó una advertencia que sacudió al Gobierno y condicionó el futuro del plan económico a una estrategia política. Ocurrió el lunes 30 de marzo, hace casi tres semanas, y marcó uno de los debates internos más importantes de los últimos tiempos.

Caputo reconoció ante los principales funcionarios que había “tirado toda la carne al asador” en términos de medidas técnicas para reanimar la economía. Su repaso incluyó el ajuste fiscal, el torniquete monetario, el acuerdo con el FMI y la ayuda de Estados Unidos, dejando una sensación de cierta impotencia entre los presentes.

Pero lo que realmente generó el sacudón fue lo que vino después. El ministro reclamó una señal política contundente para disipar las desconfianzas de los mercados, que mantienen alto el riesgo país a pesar de los fundamentals del programa.

¿Qué propuso exactamente Caputo?

En concreto, pidió un acuerdo de gobernabilidad con al menos una decena de gobernadores. Su propuesta fue canjear un apoyo estructural en el Congreso para este año y el próximo, a cambio de un pacto político para no competirles en sus territorios en las elecciones provinciales.

Caputo fue claro al condicionar la suerte del plan económico a esta estrategia política, y añadió un dato crucial: el acuerdo debía cerrarse “ahora”, no el año próximo. Argumentó que el programa necesita dar señales de sustentabilidad en este momento crítico, antes de que se dispare el clima electoral tras el Mundial.

¿Cómo reaccionó la cúpula gubernamental?

La primera reacción fue de Karina Milei, quien mostró su desacuerdo con la idea de negociar abiertamente con los gobernadores. Volvió a plantear su intención de fortalecer LLA en todo el país, objetivo que debería plasmarse en los armados provinciales.

Fue la primera vez que hubo un contrapunto entre Caputo y Karina en una reunión de este tipo. “Ella sintió que se le estaba metiendo en su propio territorio, el electoral”, interpretó uno de los testigos.

Patricia Bullrich y Santiago Caputo, con matices, avalaron la posición del titular de Hacienda, aunque con una advertencia: el objetivo central es lograr la reelección del Presidente, y los acuerdos locales deben estar ordenados en función de esa consigna.

¿Qué piensa Javier Milei?

Dos altos funcionarios que hablaron en los últimos días con el Presidente interpretaron que Milei avala la posición más dura de su hermana. No solo por su escasa vocación por los acuerdos políticos, sino porque tiene una visión más técnica de las prestaciones del plan económico.

Aunque la sintonía entre Luis Caputo y Milei es absoluta, son varios los altos funcionarios que últimamente notan en el ministro una mayor preocupación que en el líder libertario por el enfriamiento económico. Marzo cerró un trimestre decididamente malo, con indicadores de inflación y salarios negativos.

¿Qué pasó después del debate?

Si bien el debate que abrió Caputo no continuó en las semanas siguientes y quedó pendiente de resolución, en el sector de Karina Milei dan cuenta de que algunos resortes se activaron. Un primer paso fue la reunión que tuvieron este lunes la hermana del Presidente, Diego Santilli y Lule Menem con Rogelio Frigerio y Alfredo Cornejo, los más cercanos de Pro y la UCR.

Si bien ese encuentro se difundió como de gestión, la realidad es que allí se habló esencialmente de la estrategia electoral. Cornejo se llevó el compromiso que había ido a buscar: que el año próximo habrá una PASO entre un candidato suyo y Luis Petri, y que se impondrá un fair play en la campaña.

¿Con quiénes avanzará el Gobierno?

La idea del Gobierno es avanzar primero con los aliados del primer anillo, como Frigerio, Carlos Zdero y Claudio Poggi, con los que la Casa Rosada está decidida a reeditar el acuerdo electoral que hicieron el año pasado.

Después vendrían los aliados del segundo anillo, tratativas que van a ser mucho más complicadas. En ese lote están Gustavo Sáenz, Raúl Jalil, Alberto Weretilneck, Ignacio Torres, Marcelo Orrego y Osvaldo Jaldo, al que podría sumarse Claudio Vidal.

En la ciudad irán con candidatos propios, si es necesario, enfrentando a Pro. Lo mismo en Córdoba. Santa Fe es una incógnita.

¿Qué novedad se filtra en estas conversaciones?

En el Gobierno se está debatiendo la posibilidad de acordar con los mandatarios aliados un desdoblamiento electoral. Esto representaría un giro en la lógica que imperó hasta ahora, a partir de la enseñanza del año pasado, cuando el oficialismo perdió casi todas las elecciones locales, y después ganó en la nacional.

La evaluación es que esta estrategia puede ser peligrosa en 2027, porque una seguidilla de derrotas en las provincias adversas podría derivar en mayor incertidumbre económica, que a la vez haga naufragar la reelección.

Una idea que se evalúa es dosificar el calendario con triunfos en provincias aliadas, para neutralizar las probables derrotas en distritos desfavorables. Pero este planteo todavía es resistido por el propio Milei, quien entiende que lo mejor sería generar un efecto arrastre de su postulación presidencial hacia sus candidatos en las provincias, todos votando el mismo día.

¿Qué pasa con la Justicia?

Así como Caputo enlazó la economía con la política, otro ministro, Juan Bautista Mahiques, terminó por ligar la política con la justicia para conectar los tres nudos que hoy tienen maniatados al Gobierno.

Su arribo al gabinete encrespó de un modo previsible la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo, no solo porque marcó un cambio en la conducción del ministerio, sino porque abrió la puerta a un combate subacuático en todos los territorios.

El problema mayor no anida en la guerra de operaciones dentro del propio Gobierno, sino en el extraordinario impacto que tuvo el recambio en Justicia dentro de Comodoro Py. Para un sector poderoso de la casta que mora en esos tribunales el arribo de Mahiques y de su segundo, Santiago Viola, fue interpretado como “una declaración de guerra”.

Esta agrupación se referencia en el juez Ariel Lijo, y cuenta con una participación activa de su colega Marcelo Martínez de Giorgi, y la bendición de María Servini. Su terminal en el Gobierno fue siempre Santiago Caputo. Detrás del cortinado, se mueve Ricardo Lorenzetti. Y directamente en las sombras, Antonio “Jaime” Stiuso.

Estas inquietudes animaron la conversación que este miércoles a la noche mantuvo un grupo de comensales, encabezados por Lijo y Martínez de Giorgi, que por esos misterios del destino, tienen a su cargo las tres causas que más preocupan al Gobierno: $LIBRA, Andis y la de Manuel Adorni.

Con la excusa de festejar el cumpleaños del salteño Sáenz, se juntaron los dos jueces, el homenajeado, los gobernadores Jalil y Jaldo, un trío de senadores de sus provincias, Guillermo Andrada, Flavia Royón y Sandra Mendoza (ellas dos integrantes de la comisión de Acuerdos), a los que se sumó la jujeña Carolina Moisés.

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