La fruta del Alto Valle no encuentra comprador en el exterior: los envíos se derrumbaron en lo que va del año
La campaña frutícola en Río Negro y Neuquén dejó un tendal de pérdidas en los mercados externos. Las manzanas se llevaron la peor parte, pero hay un destino que preocupa incluso más que Brasil. Los números de Senasa al cierre de septiembre anticipan un final de año complicado para los productores del Alto Valle.
La campaña frutícola 2025-2026 en Río Negro y Neuquén dejó un tendal de pérdidas en los mercados externos. Los datos de Senasa al cierre de septiembre confirman que la producción menguada —primero por los problemas de polinización, después por el granizo sobre las chacras— ya se traduce en números rojos para las exportaciones. Y el golpe no fue parejo entre peras y manzanas.
Manzanas: el desplome más duro
Entre enero y septiembre se exportaron 43.725 toneladas de manzanas, contra 74.288 del mismo período de 2025. La caída del 41% equivale a unas 30.500 toneladas menos que salieron al exterior.
El mercado que más explica ese retroceso es Brasil: pasó de 30.161 a 14.291 toneladas (-53%). Esa sola merma da cuenta de algo más de la mitad de la baja total. El país vecino sigue siendo el principal destino de la manzana regional, pero su participación cayó del 41% al 33% del total exportado.
La lista de caídas es extensa: Paraguay (-25%, con 8.451 toneladas), Rusia (-37%), Estados Unidos (-70%), Alemania (-94%, de 3.593 a 211 toneladas), e India y España sin envíos, cuando en 2025 habían recibido 550 y 600 toneladas respectivamente.
Hubo excepciones. Perú creció 33% y llegó a 3.252 toneladas; Bolivia subió 3%; y Canadá pasó de 85 a 1.995 toneladas. Ese salto porcentual (2.246%) se explica por una base muy baja: el país ya había recibido más de 1.000 toneladas en 2022 y 2023. En septiembre, Brasil volvió a mostrar fuerza con 3.041 toneladas, el mejor mes del año para ese destino.
La manzana norpatagónica tiene un perfil marcadamente exportador, aunque en lo que va del año la exportación solo representa el 12% del total movido. La industria absorbe el 45% (163.772 toneladas) y el mercado interno el 43% (158.305). Un año atrás, la industria había sido el 39% y la exportación el 16%. Casi toda la fruta industrializada, el 94%, se procesa dentro de la Patagonia.
Peras: una caída más moderada, pero con una señal de alarma
Las peras de la Norpatagonia totalizaron envíos al exterior por 289.106 toneladas entre enero y septiembre, un 8% menos que las 313.243 del año pasado. La baja es moderada frente al desplome de la manzana, pero esconde movimientos que preocupan.
Brasil, principal comprador, subió 3% hasta las 126.636 toneladas y ya concentra el 44% de lo exportado (era el 39% un año atrás). Rusia, segundo destino, retrocedió 5%, a 50.394 toneladas.
El dato más pesado es Estados Unidos: cayó 40%, de 52.305 a 31.248 toneladas. Esa diferencia de unas 21.000 toneladas equivale a casi el 90% de la baja total de la exportación de pera. Sin esa merma, el balance habría sido casi neutro. El peso del mercado estadounidense en el total pasó del 17% al 11%.
Otros mercados de ultramar también retrocedieron: Italia (-19%), Alemania (-17%), Colombia (-64%), China (-51%), Panamá (-49%) y Emiratos Árabes (-84%). En cambio, crecieron Perú (+18%), Ecuador (+12%), Reino Unido (+7%) y Francia (+7%), mientras que Canadá, Paraguay y Países Bajos se mantuvieron estables.
Del total de pera movido en el año (557.232 toneladas), el 52% fue a exportación, el 34% a industria (192.020 toneladas, 84% procesada en la Patagonia) y el 14% a mercado interno (76.106).
Lo que revelan los números en conjunto
Concentración en Brasil. En ambas frutas el país vecino es el eje del negocio: sostiene a la pera y su caída arrastra a la manzana. Perder o ganar allí define buena parte del resultado final.
Ultramar cede terreno. Estados Unidos, Alemania, Italia y varios destinos de mayor exigencia pierden volumen, un patrón compatible con una campaña con problemas de calidad, donde la fruta de mejor calibre y aspecto escasea. Los datos de Senasa no permiten confirmar esa relación causal, pero la secuencia es consistente con ella.
La región vecina amortigua. Perú, Bolivia y Ecuador crecen o se mantienen, y aparecen como alternativas menos exigentes en el corto plazo.
La industria como válvula. Con menos fruta exportable, el destino industrial gana peso, sobre todo en manzana.
Lo que falta para el cierre
Las estadísticas llegan hasta septiembre y los meses finales del año suelen ser de menor movimiento. En manzana, el ritmo reciente (alrededor de 30.000 toneladas mensuales entre exportación, mercado interno e industria) sugiere un cierre más cercano a las 460.000 toneladas totales que a las 564.000 de 2025, según un cálculo orientativo. En pera, las exportaciones podrían terminar por debajo de las 339.114 toneladas del año pasado.
La campaña 2025-2026 de la fruticultura en Río Negro y Neuquén quedó marcada por una producción menguada: primero los problemas de polinización, después el granizo sobre las chacras. Con los datos de Senasa al cierre de septiembre, el impacto ya se puede medir en las exportaciones, el mercado interno y la industria. Y no fue parejo entre las dos frutas.