La fruta que comes no es tan natural como creés: esto es lo que le hicieron los humanos

La bioquímica Jessie Inchauspé explica que las frutas actuales fueron modificadas por siglos de selección humana, con más azúcar y menos fibra que sus versiones ancestrales.

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La fruta que comes no es tan natural como creés: esto es lo que le hicieron los humanos

Durante años, la fruta fue el símbolo de lo natural. Pero una bioquímica experta en glucosa plantea que lo que comemos hoy está muy lejos de su versión original y no es tan inocente como parece.

La bioquímica Jessie Inchauspé asegura que muchas frutas actuales son el resultado de siglos de selección y cruces realizados por humanos para hacerlas más dulces, atractivas y fáciles de consumir. La idea incomoda: lo que hoy comemos no es natural en el sentido estricto.

¿Cómo cambiaron las frutas?

Para entenderlo, la especialista propone una comparación simple: así como los perros actuales descienden de los lobos pero fueron modificados por el ser humano, lo mismo ocurrió con las frutas.

Un ejemplo claro es la banana. Las versiones ancestrales eran más pequeñas, con semillas y mayor contenido de fibra. En cambio, las actuales tienen más azúcar, menos fibra y una textura mucho más suave. Este proceso responde a una lógica productiva: frutas más dulces y visualmente perfectas son más fáciles de vender, pero eso impacta en su composición nutricional.

La banana fue modificada por los humanos y ahora contiene más azúcar y menos fibra. (Foto: Adobe Stock)
La banana fue modificada por los humanos y ahora contiene más azúcar y menos fibra. (Foto: Adobe Stock)

El rol de la fibra y el impacto en la glucosa

Aun así, Inchauspé aclara que la fruta entera sigue siendo una buena opción dentro de una alimentación equilibrada. La clave está en su estructura: la fibra y el agua ayudan a que el azúcar se absorba de forma más lenta en el organismo. El problema aparece cuando esa estructura se modifica.

Al exprimir una fruta, se elimina gran parte de la fibra y se concentra el azúcar. El resultado es una bebida que genera picos de glucosa mucho más rápidos.

“Tu cuerpo no distingue entre el azúcar de una fruta y el de una bebida azucarada”, advierte. En términos químicos, ambos contienen glucosa y fructosa que se procesan de manera similar. Esto lleva a una confusión frecuente: pensar que un jugo es siempre más saludable que otras bebidas. Sin embargo, un vaso de jugo de naranja puede tener una cantidad de azúcar similar a la de una gaseosa.

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