La fuga silenciosa de dólares: Netflix y Spotify se llevaron más de US$ 1.000 millones
Mientras el Gobierno busca dólares, Netflix y Spotify ya se llevaron más de US$ 1.000 millones en seis meses. ¿Cómo afecta esto a las reservas? Enterate los detalles.
Mientras el Gobierno intenta seducir a los ahorristas para que saquen los dólares del colchón, una fuga silenciosa drena las reservas: las suscripciones a plataformas como Netflix y Spotify ya se llevaron más de US$ 1.000 millones en lo que va del año.
Según los balances del Banco Central, entre enero y junio se gastaron US$ 1.062 millones en servicios digitales del exterior, un consumo que se realiza con tarjeta de crédito y que se factura en moneda extranjera. La cifra surge de los informes de Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario del BCRA.
¿Cuánto se fue mes a mes?
El desglose mensual muestra un pico en enero, con US$ 244 millones, y una baja en los meses siguientes: US$ 199 millones en febrero, US$ 148 millones en marzo, US$ 156 millones en abril, US$ 163 millones en mayo y US$ 162 millones en junio. El promedio mensual ronda los US$ 177 millones.
Estos consumos corresponden a aplicaciones de streaming, softwares y otros servicios digitales provistos por empresas radicadas en el exterior. Desde junio de 2025, el BCRA los separó estadísticamente de la cuenta "Viajes y pasajes" y ahora se registran bajo "Otros servicios".
¿Por qué no se usa el stop debit?
A diferencia de los gastos en turismo, los usuarios de tarjetas rara vez utilizan el método de stop debit para pagar estas suscripciones con dólares propios. Ese mecanismo permite evitar el recargo del 30% que aplica ARCA, pero en el caso de los servicios digitales, la mayoría opta por abonar en pesos.
Así, el pago se realiza al tipo de cambio del dólar tarjeta, que hoy cotiza a $1.976, lo que encarece el servicio para el consumidor final. La decisión de no usar el stop debit puede deberse a la falta de dólares billete o a la comodidad de pagar en pesos, aunque implique un costo mayor.
En total, la salida de divisas por este concepto representa un desafío para las reservas del Banco Central, que busca retener cada dólar en un contexto de escasez. Mientras tanto, los argentinos siguen financiando, con su consumo, a las grandes plataformas globales.