La furia de Milei por una entrevista: los mensajes que destrozaron su vínculo con Laje
¿Qué fue lo que enfureció tanto a Milei? Los detalles de los mensajes que terminaron con un bloqueo y la mediación de Caputo.
El presidente Javier Milei estalló contra uno de sus principales aliados intelectuales. Según reveló el periodista Alejandro Bercovich, el mandatario envió una serie de mensajes violentos al 'intelectual libertario' Agustín Laje tras ver una entrevista que no le gustó. La comunicación terminó con un bloqueo inmediato y la intervención de Santiago Caputo para evitar una ruptura mayor.
¿Qué disparó la ira presidencial?
Milei se encontraba en la Quinta de Olivos, en un aislamiento autoimpuesto, cuando vio la entrevista a quien en algún momento consideró su posible sucesor. El malestar creció al escuchar a Laje marcar diferencias sobre la situación social y económica del país.
El politólogo oficialista señaló que 'no le estaba mejorando el metro cuadrado a la gente', que 'el péndulo se puede ir para el otro lado' y que 'la gente no come batalla cultural'. Estas declaraciones provocaron una reacción inmediata y violenta del presidente.
Los mensajes explosivos
Según el relato de Bercovich en C5N, Milei 'agarró el celular y le empezó a escribir en mayúsculas: Hijo de puta, traidor, ya vas a ver'. Acto seguido, la comunicación se cortó de forma intempestiva: 'Después de eso inmediatamente lo bloqueó'.
La intervención de Caputo
Para contener la escalada del conflicto y evitar deserciones clave en el armado libertario, tuvo que intervenir Santiago Caputo. Su objetivo era que Laje no renunciara a la Fundación Faro, donde el gobierno recauda fondos para su campaña.
Finalmente, Bercovich sostuvo que este episodio fue solo 'un anticipo de lo que sintió en su celular y en sus propios nervios Laje, de lo que después sería la ira que descargó Milei en estos dos discursos ante cenáculos empresariales'.
El episodio revelado expone las tensiones que atraviesa el círculo íntimo del presidente en un momento en que las diferencias sobre el rumbo económico empiezan a filtrarse incluso entre sus propios aliados intelectuales.