En pleno debate por la Emergencia Hídrica, un diputado libertario votó a favor pero disparó: «La gente toma agua del camión». Qué respondió el oficialismo y por qué otro legislador habló de una cuenta regresiva.
La Cámara de Diputados de Salta aprobó la prórroga de la Emergencia Hídrica y la giró al Senado. El debate dejó algo más que un resultado legislativo: expuso las realidades dispares del interior provincial y las dudas que siguen abiertas sobre las obras para garantizar agua potable en el norte.
Los representantes de Orán, San Martín, Anta y Rivadavia coincidieron en respaldar la continuidad de la ley. Pero cada uno la justificó desde su propio territorio, y uno de ellos lo hizo con un cuestionamiento frontal al gobierno provincial.
El libertario que votó a favor y disparó contra el oficialismo
Nicolás Arce, de La Libertad Avanza por San Martín, protagonizó la intervención más filosa de la jornada. Cuestionó al oficialismo provincial pero anticipó que acompañaría la prórroga para que su voto no fuera leído como un rechazo a una herramienta que considera necesaria para su departamento.
Puso en duda las mejoras en el abastecimiento de Tartagal que se habían mencionado en el recinto y apuntó contra los argumentos de Germán Rallé, quien había defendido las obras realizadas en esa ciudad y en General Güemes.
Para sostener sus críticas, mencionó publicaciones de vecinos de los barrios 9 de Julio y Belgrano, donde —según dijo— todavía se registraban dificultades para acceder al servicio.
Su frase más fuerte apuntó a la contradicción entre los recursos de la provincia y la falta de agua potable en algunas comunidades: "¿Por qué en Salta, la linda, en la provincia de la megaminería, del campo, del petróleo y del turismo, la gente toma agua del camión, en Tartagal, la segunda ciudad más grande después de Capital?", preguntó.
También se refirió a Santa Victoria y sostuvo que los problemas vinculados al agua se repiten año tras año porque no se ejecutaron las obras necesarias para prevenir las inundaciones. Y lanzó: "Emergencia hídrica, ¿para qué? Para la corrupción".
Pese a todo, aclaró que votaría a favor para que nadie pudiera responsabilizarlo por dejar sin respaldo una herramienta destinada a atender a los vecinos de su departamento.
Lara Gross: obras nacionales paralizadas y defensa de la planificación provincial
Marcelo Lara Gross, de Orán, acompañó la prórroga y centró parte de su exposición en la paralización de obras nacionales que, según sostuvo, afectaron directamente a localidades del interior.
Planteó que la problemática hídrica no puede analizarse sin considerar las dificultades económicas del país y la interrupción de proyectos de infraestructura destinados a mejorar los servicios básicos.
En contraposición, defendió la planificación del Gobierno provincial y mencionó los trabajos en Tartagal como ejemplo de intervenciones que permitieron mejorar el abastecimiento. Reclamó que las obras continúen y que las comunidades del norte no queden relegadas frente a otras zonas de la provincia.
Cuellar: las obras en Anta y una respuesta a la oposición
Juan Pablo Cuellar, representante de Anta, respaldó la iniciativa y sostuvo que la declaración de emergencia permitió avanzar con obras de agua y saneamiento en distintas localidades de su departamento. Mencionó los trabajos en Las Lajitas como muestra de que la herramienta puede traducirse en soluciones concretas.
También respondió a los cuestionamientos opositores y señaló lo que consideró una contradicción: criticar las prórrogas provinciales mientras se justifican decisiones similares del Gobierno nacional. "Tienen un criterio para lo que hace Nación y otro criterio para lo que se hace en Salta", expresó. Y agregó: "Si Salta toma deuda está mal, si la toma Nación, está bien. Tengan el mismo criterio".
Su posición fue de respaldo a la continuidad de la ley, al considerar que todavía existen obras y necesidades pendientes en Anta.
Segundo: la crecida de los ríos y la cuenta regresiva
Rogelio Segundo fundamentó su voto positivo en la situación de Rivadavia y en la necesidad de anticiparse a uno de los períodos más complejos para las comunidades de esa región.
Advirtió que queda aproximadamente un mes para el inicio de la temporada de crecidas de los ríos Bermejo y Pilcomayo, un fenómeno que históricamente afecta a distintas poblaciones del norte provincial. "Nos queda un mes, se nos viene el río", dijo con preocupación. Y sumó: "Nos queda un mes para que hagan las defensas y para que le den agua y mercadería a la gente que se inunda".
Su planteo estuvo centrado en que las respuestas estatales lleguen antes de que se produzcan las consecuencias de las crecidas. "Mi voto es positivo porque mi departamento es el que más necesita esta ley. Estamos pensando en nuestras comunidades", expresó.
Segundo también cuestionó a quienes no acompañaban la iniciativa y consideró que las críticas no contemplaban las dificultades que atraviesan las poblaciones del norte profundo. Su intervención puso el acento en sostener las herramientas de asistencia y prevención, sobre todo ante la proximidad de un período en el que numerosas familias pueden quedar nuevamente afectadas por el avance del agua.