La guerra en Medio Oriente pone en jaque un plan clave del Gobierno para el próximo invierno
El Gobierno quiere que un privado importe el gas para el próximo invierno, pero la guerra lo complica todo. ¿Podrá el país evitar una nueva crisis de suministro con los precios internacionales por las nubes?
La escalada del conflicto bélico disparó los precios del gas a nivel mundial, complicando una maniobra oficial que busca, por primera vez en casi dos décadas, salir de la importación estatal de combustible. Mientras el país aún necesita garantizar el suministro para los meses fríos, la incertidumbre internacional amenaza con encarecer y tensionar una transición delicada.
La Secretaría de Energía, a cargo de María Tettamanti, mantiene en marcha una licitación pública para que un operador privado se haga cargo de la importación, regasificación y comercialización de Gas Natural Licuado (GNL) hasta 2027. El objetivo declarado es que el Estado deje de actuar como comprador directo.
“El objetivo es garantizar el suministro cuando más se necesita, ordenar la formación de precios a través de competencia y avanzar en un mercado más transparente, donde el Estado deje de actuar como operador y se enfoque en asegurar reglas y control para el funcionamiento del sistema”, explicó la cartera energética al lanzar la convocatoria hace un mes.
Un plan en medio de la tormenta de precios
El problema es que el contexto internacional cambió radicalmente. El precio del GNL registró un salto del 45% como consecuencia directa de la guerra en Medio Oriente, una situación que introduce una gran incertidumbre sobre los costos finales.
Pese a esto, Enarsa –la empresa estatal que históricamente manejó estas compras– publicó el 4 de marzo los pliegos para el concurso nacional e internacional. La apertura de sobres de los potenciales oferentes está prevista para el 6 de abril.
En el sector evalúan las condiciones de la licitación, con la duda central puesta en a qué precio se podrá comprar el gas en el mercado spot internacional y a cuánto se podrá vender localmente, sin generar distorsiones.
La secretaría de Energía, María Tettamanti.
¿Por qué el país sigue necesitando importar gas?
Aunque la producción récord de Vaca Muerta y la ampliación del gasoducto Néstor Kirchner (hoy Perito Moreno) han reducido la dependencia, la importación por barco sigue siendo crucial para los picos de demanda invernal. Su función es evitar cortes de suministro, especialmente para estaciones de GNC e industrias con contratos interrumpibles, como ya ocurrió en mayo y julio de 2024.
Para contener riesgos, Energía estableció un precio máximo para el gas regasificado y le otorgó a Enarsa una potestad de reserva: podrá “intervenir de forma transitoria para evitar cualquier riesgo de faltantes” si la licitación no avanza como se espera.
La efectividad del plan dependerá, en gran medida, de factores impredecibles. “La efectiva importación de GNL depende en gran medida de las temperaturas que se registren. A inviernos templados menor consumo, a inviernos crudos mayor consumo e importación“, explicó Juan Bosch, presidente de SAESA.
La producción de gas de Vaca Muerta se ve limitada por la capacidad para trasladarlo.
Los números muestran una lenta disminución de la necesidad: Enarsa compró en marzo el primero de los 27 buques con gas programados para toda la temporada 2025. Un año antes las compras habían sido de 28 barcos, y en 2023 llegaron a 30.
Mientras el mundo observa con preocupación la escalada en Medio Oriente y su impacto en los mercados energéticos, Argentina avanza con un cambio estructural en su abastecimiento, cruzando los dedos para que el invierno y la geopolítica no jueguen en contra.