La guerra oculta del Barrio Oeste II: drogas, barras bravas y un conflicto que no cesa
Una disputa que nació en las calles por el narcotráfico y escaló hasta las tribunas de un club de fútbol. ¿Qué secretos esconde el conflicto en el Barrio Oeste II que ya ha dejado muertos y tiene a los vecinos viviendo con miedo? Los detalles de una guerra que no da tregua.
Un enfrentamiento de años por el control territorial y el narcotráfico en el corazón de Tucumán escaló hasta las tribunas de un club de fútbol y mantiene en vilo a un barrio. Vecinos del Oeste II viven bajo la tensión de un conflicto entre dos grupos que, según sus testimonios, ha dejado muertos y heridos, y que ahora se reactivó con nuevos ataques a balazos.
De acuerdo con los relatos de los residentes, la disputa enfrenta a las organizaciones asociadas a Javier “Chuky” Casanova y a Santiago “Cara i’ Gota” Villafañe. Lo que comenzó como una rivalidad por la venta de drogas al menudeo habría evolucionado con los años, transformándose en estructuras que proveen a distintos puntos de la provincia.
¿Cómo saltó el conflicto a la cancha?
El ámbito de la barra brava del Club Atlético San Martín se convirtió en un nuevo campo de batalla en 2023. En ese escenario, Facundo Ale, hijo de Ángel “El Mono” Ale, habría establecido una alianza con Villafañe para disputar el control de las tribunas, donde Casanova mantenía vínculos con integrantes de “Los Gardelitos”.
La tensión se hizo pública de manera dramática en diciembre de 2023. Durante un partido en el estadio La Ciudadela, se desplegó una bandera que acusaba directamente a Casanova y a Walter “El Petiso David” Lobos de actividades vinculadas al narcotráfico. Meses después, el propio Ángel “El Mono” Ale reconoció haber confeccionado el cartel y ordenado su colocación.

“Cara i’ Gota” Villafañe
Un tiroteo que complicó las investigaciones
Un episodio clave ocurrió el 21 de septiembre del año pasado, cuando se registró un violento tiroteo en el ingreso a una fiesta electrónica en Tafí Viejo. Este hecho llevó a procedimientos judiciales contra Facundo Ale, Casanova, Lobos, Villafañe y Jorge Amaya González, de “Los Gardelitos”.
Inicialmente, la investigación apuntó a la disputa por la barra brava, pero luego surgieron indicios de que el origen podría estar en un conflicto por la venta de drogas. En el avance de la causa, sólo Facundo Ale y Amaya González continuaron vinculados al expediente por el enfrentamiento armado.
Casanova y Lobos, actualmente detenidos en el penal de Benjamín Paz, quedaron bajo investigación por presunto tráfico de drogas y lavado de activos. Villafañe, por su parte, no fue acusado en esa causa específica.
El vacío de poder y la nueva escalada
La detención de Casanova generó un vacío en el barrio que otros intentaron ocupar. Vecinos señalaron que integrantes del clan González habrían intentado tomar ese espacio, un movimiento vinculado al alquiler de un dúplex cuyo desalojo es reclamado por residentes.
Este avance habría generado nuevas y peligrosas tensiones con el sector vinculado a Villafañe, asociándose directamente con los ataques a balazos registrados la semana pasada en la zona. La situación mantiene en alerta máxima a la comunidad.
La preocupación vecinal es palpable y se expresa en el temor a que la violencia se desborde. “Por mí que se maten entre ellos, pero que lo hagan lejos, en un descampado, no en medio de la calle. No van a parar hasta que maten a un inocente”, expresó con crudeza un habitante del Oeste II, resumiendo el clima de angustia que persiste.