La hamaca que se rompió y le arrebató a una nena su lugar favorito: el reclamo que conmueve a un barrio

¿Qué pasa cuando un juego público se rompe y nadie lo arregla? La historia de una nena con parálisis cerebral que perdió su lugar favorito en una plazoleta de la ciudad y el reclamo de una vecina que pide respuestas.

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La hamaca que se rompió y le arrebató a una nena su lugar favorito: el reclamo que conmueve a un barrio
La hamaca que se rompió y le arrebató a una nena su lugar favorito: el reclamo que conmueve a un barrio

Una simple hamaca rota en la plazoleta Lisandro de la Torre se convirtió en el símbolo de un reclamo vecinal que duele. Una niña con parálisis cerebral perdió su rincón de juegos favorito, y su familia ya no vuelve a ese espacio público de la ciudad.

La historia la contó Liliana, una vecina que pide mejoras en el lugar ubicado en la intersección de Belgrano y avenida Polonia, en diagonal al Centro Cultural Vicente Cidade y cerca de la Escuela Normal y el BOP 9.

Según relató, algunos juegos están dañados por la desidia de ciertas personas, y eso golpea sobre todo a las familias con chicos pequeños, que no pueden usar la plazoleta con la tranquilidad que necesitan.

¿Qué pasó con la nena?

La mujer explicó que una familia del barrio llevaba a su hija, una nena con parálisis cerebral, a disfrutar de una de las hamacas. Era su momento preferido de recreación. Pero un día el juego se rompió y, como nunca lo repararon, dejaron de ir.

“Una hamaca rota no es solo un desperfecto material”, señaló Liliana. Para esa nena, significa haber perdido uno de los pocos espacios públicos cercanos donde podía jugar, distraerse o compartir una salida en familia.

El problema de fondo

La vecina también describió una realidad más compleja. De día, la plazoleta suele estar ocupada por grupos de adolescentes; de tarde y de noche, por personas adultas en situación de calle.

Frente a eso, planteó una mirada que mezcla preocupación y sensibilidad. Reconoció que esas personas necesitan asistencia y un lugar digno para vivir, pero también defendió el derecho de las familias del barrio a tener un espacio público cuidado, accesible y en condiciones.

El reclamo, aclaró, no busca echar a nadie, sino recuperar la plazoleta y generar alternativas para que distintas edades puedan convivir y apropiarse del lugar de forma positiva.

¿Qué propone?

Además de arreglar los juegos infantiles, Liliana sugirió sumar mesas, bancos y aparatos para hacer actividad física, como los que hay en las plazas saludables de la ciudad.

Según ella, esa infraestructura daría a los adolescentes propuestas recreativas propias, y una mayor presencia de vecinos evitaría que el espacio quede abandonado durante ciertas horas.

Por ahora, la prioridad es más simple y urgente: reparar los juegos dañados y devolverles a las familias la posibilidad de volver. Entre ellas, a esa nena que dejó de visitar la plazoleta cuando se rompió la hamaca que más disfrutaba.

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