La helada golpeó al vino salteño: lo que ahora esperan los productores del Valle
La helada tardía en el Valle Calchaquí puso en jaque a los viñedos justo cuando las plantas habían brotado. El sector ya venía golpeado por la caída del consumo y una carga impositiva que, según los productores, los deja en desventaja. Ahora esperan que la planta rebrote, pero hay un dato que enciende las alarmas.
Una helada tardía sorprendió a los viñedos del Valle Calchaquí y encendió las alarmas en un sector que ya venía golpeado. El 14 de septiembre, los termómetros marcaron -6°C justo cuando las plantas habían brotado, lo que las dejó en una situación de alta vulnerabilidad.
Alejandro Martorell, presidente de Bodegas Salta, explicó en FM Aries que todavía están evaluando los daños. Aunque los calores fuertes de agosto aceleraron la brotación, el dirigente mantiene la expectativa: “siempre existe la esperanza de que rebrote la planta”.
Un cóctel complicado para la vitivinicultura
La helada se suma a un panorama que ya venía cuesta arriba. La caída del consumo de vino no es nueva: se profundizó en los últimos tres años y el 2023 fue el último registro de buen consumo. “Desde ahí bajó el consumo con una acumulación fuerte de vinos en las bodegas”, detalló Martorell.
La competencia de otras bebidas, tanto alcohólicas como no alcohólicas (por ejemplo, las energéticas), también juega en contra. La comparación con la época de auge es brutal: en los años 70 se consumían 90 botellas por persona al año, mientras que hoy la cifra se derrumbó a 16.
“Ustedes compran una botella de vino y tiene un 62% de impuestos, todo eso afecta las exportaciones porque del otro lado de la frontera Chile tiene 42%”, señaló el presidente de Bodegas Salta. Entre los tributos que pesan sobre el sector está el derecho de venta, un permiso para comercializar alcohol que no se aplica a otros productos. Por eso, junto a hoteles y gastronómicos, presentaron una nota para que los negocios que vendan vino no lo paguen, pero todavía no obtuvieron respuesta.
Esperanza y empleo en la mira
En medio de este escenario, hay un dato que trae algo de alivio: los meteorólogos les informaron a los vitivinícolas que el fenómeno Súper Niño no afectaría en gran magnitud al Valle Calchaquí.
Además, Martorell destacó que, pese a la compleja realidad, no hubo que lamentar bajas de personal. La actividad sostiene 5.000 puestos de trabajo en la provincia, un número que el sector busca proteger mientras espera que la planta rebrote y la temporada no termine de complicarse.