La hermana de la víctima rompió el silencio en el juicio y reveló detalles que dejaron helada a la sala
¿Qué dijo la hermana de la víctima que dejó sin palabras a todos en el tribunal? Los detalles escalofriantes del testimonio que desnudó la verdad detrás de un crimen que conmocionó a todos.
Un testimonio cargado de dolor y verdad sacudió la Sala 1 de Juicios este martes, cuando María del Rosario Kvedaras enfrentó al hombre acusado de asesinar a su hermana Mercedes. Con una voz firme que resonó en el silencio absoluto del tribunal, Rosario desarmó metódicamente la fachada del “esposo perfecto” y expuso la violencia que su hermana sufrió en silencio.
Desde temprano, la tensión impregnaba el Palacio de Justicia. Amigas de Mercedes custodiaban la escena interior con flores en sus manos, mientras en las rejas exteriores, ramos naturales y retratos formaban un altar improvisado. Rosario, quien residía en España al momento del crimen, no regresó por mera formalidad; su presencia fue un acto de restitución para devolverle la voz a su hermana.
¿Qué pidió la hermana de la víctima?
Sin titubear, Rosario dejó clara su misión: “Mi interés en la causa es que José Figueroa se haga cargo de sus actos, que tres niños puedan crecer sabiendo que las consecuencias de haber quitado la vida de una persona son grandísimas“. Para ella, este juicio representa recuperar la paz arrebatada y que la sociedad deje de justificar quitarle la vida a otra persona. Sobre el acusado, sentenció: “Él tiene que pagar por lo que hizo. Es su consecuencia, es el camino que él eligió“.
¿Cómo describió al acusado?
Rosario pintó a Figueroa como un “psicópata“, un “encantador de serpientes” y un “lobo con piel de cordero que por afuera superficialmente parece encantador… pero adentro de su casa agredía verbalmente“. Según su relato, Figueroa anulaba psicológicamente a Mercedes, haciéndole creer que sin su poder económico ella no podría subsistir. Aseguró que él carecía de “freno emocional” para cometer el femicidio, especialmente cuando Mercedes decidió separarse, amenazando la imagen de “familia perfecta” que él cultivaba. Lo definió con “falta de empatía, falta de remordimiento” y alguien que tiene “odio en su corazón“.

Cuando Mercedes intentaba juntar fuerzas, Figueroa activaba mecanismos de victimización: “Se victimizaba, le daba lástima… le decía que ahora iba a tratarla como una reina”. Mercedes, atrapada entre “la culpa, la pena de lastimarlo y su falta de autoestima“, posponía la decisión final.
¿Qué mensajes de auxilio envió Mercedes?
A finales de 2022, Mercedes inició un proceso de introspección. En noviembre de ese año, escribió a Rosario: “Mi cuerpo está hablando y se siente muy incómodo… Siento que va a llegar el momento de soltar”. Se describía como alguien que había estado “anestesiada mucho tiempo”. Buscaba desesperadamente independencia laboral para romper el control económico: “Necesito dar el salto laboral… no aguantaba un año más“. Rosario también descubrió que su hermana escribía “decretos” y anotaciones de agradecimiento; una de estas fue hallada por una perito en la funda de su celular.
¿Cómo escaló la violencia?
Rosario detalló incidentes que Mercedes había minimizado por vergüenza. La humillación pública era otra herramienta de control: Figueroa la vigilaba en el gimnasio, “le abrió la botella de agua y se la vació en la cabeza“, y en otra ocasión “le tiró la salsa de soja en la cara“.

La agresión escaló a lo físico. Rosario recordó un episodio donde Figueroa, en un ataque de celos, “se lo rompió y le agarró el cuello… me dijo: ’Tuve mucho miedo, me apretó re fuerte’“. Además, Figueroa usaba apodos degradantes para atacar su autoestima, porque tenía “pánico a que ella se sienta linda”.
¿Qué ocurrió en los momentos finales?
El 29 de julio de 2023, Mercedes llamó a Rosario en crisis: “Me tuve que ir de mi casa, loco… me empezó a insultar delante de los chicos“. Deambulaba en su vehículo por San Lorenzo, sintiéndose perseguida. A pesar del miedo, había comunicado su determinación irrevocable de separarse, afirmando que “ya no estoy acá“.
El 4 de agosto de 2023, a las 11:55 de la mañana, Rosario recibió la noticia a través de su madre: “Recibo el llamado de mi mamá… lo único que hace es darme un grito desgarrador diciéndome que no, que a mi hija la mató… fue algo que se me grabó en el corazón“.

¿Cómo fue el cruce con la defensa?
El momento de mayor tensión llegó cuando el abogado Juan Casabella Dávalos tomó la palabra. Rosario mantuvo su postura con fuerza, expresando su indignación ante la estrategia de la defensa. Al final, se refirió a la nula empatía del acusado: “Jota no es capaz de pedir perdón. Nos está haciendo vivir una película de terror“.
Su testimonio cerró con un homenaje a Mercedes: “Ella tenía muchas ganas de vivir. Estaba en su mejor momento, trabajando mucho en ella, reconstruyéndose“.