La hija de una víctima de femicidio rompe el silencio tras 20 años de espera

¿Cómo es vivir 20 años sin respuestas sobre el asesinato de tu madre? La hija de Paulina Lebbos rompe el silencio en medio del cuarto juicio por el caso que conmocionó a Tucumán.

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La hija de una víctima de femicidio rompe el silencio tras 20 años de espera

Victoria tenía apenas cinco años cuando asesinaron a su mamá en Tucumán. Hoy, con 25 años y mientras se desarrolla el cuarto juicio por el caso, decidió contar en primera persona cómo vivió el calvario de crecer con la herida abierta de ese crimen que, a pesar del paso del tiempo, sigue sin una respuesta definitiva.

“Veinte años es mucho tiempo de esperar a la Justicia para que se sepa la verdad”, afirmó Victoria, la hija de Paulina Lebbos, en diálogo con TN. Su voz carga el peso de una historia que la atravesó desde la infancia. Cada audiencia revive detalles brutales, testimonios contradictorios y años de encubrimiento que aún hoy dificultan reconstruir la verdad.

¿Qué pasó con Paulina Lebbos?

Paulina tenía 23 años, estudiaba Comunicación Social y era mamá. La madrugada del 26 de febrero de 2006 fue la última vez que la vieron. Días después, su cuerpo apareció al costado de la ruta 341. La autopsia confirmó que fue estrangulada.

“Hablan del cuerpo, y es el cuerpo de mi mamá. No es el cuerpo de cualquier persona”, remarcó Victoria. “Sé todo lo que pasó, según lo que contaban los medios… para mí era una película de terror”, dijo sobre el relato que desde chica la persigue como una pesadilla.

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Victoria tenía cinco años cuando mataron a su mamá, en 2006.

¿Quiénes son los acusados en el cuarto juicio?

Durante dos décadas, la causa avanzó más sobre el encubrimiento que sobre el crimen. Más de 10 personas fueron condenadas por desviar la investigación. Pero recién ahora, por primera vez, la Justicia intenta juzgar a quienes podrían haber participado directamente del asesinato.

César Soto —expareja de Paulina y padre de Victoria— está señalado como presunto autor material. Sergio Kaleñuk —hijo de un exfuncionario clave del poder provincial— está acusado de ayudar a ocultar el cuerpo. El cuarto juicio comenzó el 3 de marzo pasado.

Para Vicky, cada vez que la Justicia reabre el caso, la herida vuelve a sangrar. “Es agotador cada juicio que se da, porque cada juicio que se hace abre la herida más”, afirmó. Escuchar opiniones, testimonios y versiones falsas sobre lo que le pasó a su mamá la afecta profundamente.

¿Qué dice Victoria sobre su padre?

Sobre el rol de César Soto, su padre, en lo que pasó con Paulina, Victoria es contundente: “Creo que está implicado. Algo sabe o estuvo. Yo no tengo vínculo con él ni lo tuve nunca”. De hecho, contó que ya no lo veía antes del crimen, pero sus tías le dijeron que era una persona violenta con su mamá.

La joven también recordó que encontró una carta escrita por su mamá entre los cuadernos de la facultad de Paulina, que aún conserva como recuerdo. “Ella le pedía (a Soto) que fuera un padre presente, que prospere, que sea una mejor persona”, replicó. Y señaló: “Eran muy jóvenes los dos, pero evidentemente él no estaba ayudando ni siendo lo que ella esperaba que fuera, ni como pareja ni como padre”.

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Victoria y su mamá compartían la pasión por la danza.

¿Cómo afectó el crimen la vida de Victoria?

Vicky tenía apenas cinco años cuando mataron a su mamá. Al año siguiente, también perdió a su abuela. “Fueron dos muertes muy duras, tanto para mí como para el resto de mi familia”, remarcó. El duelo fue mucho más complejo porque, cuando hay un crimen, “hay una herida que no se cierra nunca del todo”.

“Cuando cumplí los 23 años, la edad en la que mataron a mi mamá, me dolió muchísimo porque entendí la crueldad, entendí lo cruel que fue el mundo con ella”, subrayó. Esa identificación le permitió dimensionar el horror: una joven que estudiaba, trabajaba y criaba a su hija fue brutalmente asesinada sin poder cumplir sus sueños.

El impacto fue tan grande que, durante años, Victoria no pudo dormir de noche. “Pensar que me podía pasar lo mismo… Si le había pasado a ella, ¿por qué no me podía pasar a mí?”, se cuestionaba. El crimen creció con ella. “Yo crecí con esto… está en el aire, está todo el tiempo”, señaló la hija de Paulina.

Ese peso dejó huellas profundas: ataques de ansiedad, autolesiones, dos intentos de suicidio. “Fueron momentos muy oscuros”, aseveró. “Tuve que volver a terapia. Es una herida que no se cierra nunca del todo”, admitió.

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Victoria es profesora de danza y estudia Psicología.

¿Qué significa la justicia para Victoria?

“Justicia para mí es que mi vida no sea solo esto, porque si mi vida es solo esto, es muy triste y muy injusto”, reflexionó. En el mismo sentido, recordó que ver a otras nenas de su edad con sus madres le dolía profundamente: “Todo era ausencia, todo era dolor y sufrí mucho”.

En medio del juicio, su reclamo sigue intacto. “Yo necesito que los responsables sean condenados para darle un cierre definitivo”, explicó. Aunque sabe que no alcanza. Para ella, la justicia también tiene otro significado: “Que todos los que hemos estado siendo víctimas de este caso podamos seguir adelante y ser un poco felices de vez en cuando”.

“Es injusto porque los plazos que tiene la Justicia son larguísimos, llevan a estados muy críticos a las víctimas”, sostuvo la hija de Paulina. Es que, si bien se niega a resignarse, entiende que mantener la esperanza puede ser “engañoso”. “Uno puede tener mucho tiempo esperanza y a la vez perder la vida detrás de eso”, afirmó.

¿Cómo reconstruyó su vida Victoria?

A pesar de todo, Victoria también tuvo redes de contención. Mujeres que la acompañaron en el camino, una madre del corazón que fue su profesora en el secundario, terapia y la posibilidad de reconstruirse lejos de Tucumán. Hoy vive en Río Negro, donde trabaja como docente de danza y estudia psicología.

“Siento que parte de la justicia para mí es poder continuar con mi vida, poder hacer nuevas historias, permitirme soñar otras cosas”, afirmó la joven, que actualmente tiene 25 años. Y completó: “Ser hija de Paulina Lebbos, ser una profesional, ser la seño, ser la profe, ser una artista, ser amiga de… muchas cosas, no solo una”.

A 20 años del crimen de Paulina Lebbos, la Justicia intenta, una vez más, dar respuestas. Mientras tanto, Victoria sigue luchando para que la verdad salga a la luz y también para tener la posibilidad de construir una vida más allá de la tragedia.

“Voy a esperar que se sepa qué pasó, por qué pasó y por qué encubrieron lo que pasó”, aseguró. Porque, aunque todo parezca cada vez más difícil, hay algo que no cambia: la necesidad urgente de justicia.

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Victoria, la hija de Paulina Lebbos, actualmente tiene 25 años.

¿Cuáles son los detalles del caso?

Paulina Lebbos tenía 23 años, estudiaba comunicación social y era mamá de una nena de cinco. El sábado 25 de febrero de 2006, contenta tras haber aprobado una nueva materia de la carrera, arregló con sus compañeras para ir a bailar a la noche al boliche “Gitana” en San Miguel de Tucumán.

Ya era la madrugada del domingo 26 cuando se tomó un taxi con una amiga, Virginia Mercado. Las dos jóvenes hicieron juntas un tramo del recorrido y después se separaron. Paulina fue sola a la casa de César Soto, su exnovio y padre de su hija.

Aunque durante buena parte de la investigación se creyó que nunca había llegado a destino, ahora la Justicia no solo determinó que sí lo hizo, sino también que fue en ese lugar donde la mataron.

Su familia empezó a buscarla al día siguiente y lo hizo durante 13 frenéticos días hasta que, el 11 de marzo, la encontraron muerta en la Ruta 341, a 30 kilómetros de la ciudad. Había sido salvajemente asesinada.

Un dato llamativo fue que, aunque todos la buscaron más de una semana, a Paulina no la encontró la policía. El hallazgo fue —increíblemente— casual: un vecino descubrió el cuerpo por el reflejo del sol en una pulsera.

La víctima presentaba a simple vista heridas de arma blanca, quemaduras de cigarrillo, el cuero cabelludo arrancado y las huellas digitales limadas. Según la autopsia, murió asfixiada por estrangulamiento.

¿Qué pasó con las investigaciones anteriores?

El lunes 27 de febrero de 2006, cuando Paulina llevaba apenas horas desaparecida y después de enterarse por sus amigas de que esa noche había ido a la casa de Soto, quien ya tenía antecedentes de violencia contra la joven, Alberto Lebbos fue a buscar a su exyerno y lo llevó a la Brigada.

“Este es el principal sospechoso”, les dijo entonces a los policías. Pero unos minutos más tarde, Soto se retiró como si nada hubiera pasado. Ya se habían desplegado las maniobras de encubrimiento que facilitaron que el femicidio de Paulina siguiera impune hasta el día de hoy.

El primer juicio por el caso se llevó a cabo entre fines de 2013 y principios de 2014 y tuvo como imputados a tres expolicías —Enrique García, Manuel Yapura y Roberto Lencina—, que fueron condenados por fraguar las actas de la declaración de un testigo y del hallazgo del cuerpo.

En 2018, los jueces condenaron a Eduardo di Lella – exsecretario de Seguridad de Tucumán- y a Hugo Sánchez -exjefe de Policía de la provincia- a seis años de cárcel e inhabilitación para cargos públicos. También recibieron penas Nicolás Barrera y Héctor Brito, exjefes policiales, y Waldino Rodríguez, expolicía de Raco.

En diciembre de 2021, la Justicia condenó a Carlos Albaca, exfiscal de Instrucción del caso, a seis años de prisión por encubrimiento agravado. Albaca se había negado a investigar la hipótesis que apuntaba a Soto y hasta lo dejó ser querellante, excluyendo al padre de Paulina de la causa.

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César Soto, padre de la hija de Paulina, fue imputado por el homicidio.

¿En qué consiste el cuarto juicio?

El 3 de marzo pasado, empezó el cuarto juicio por el caso y por primera vez están en el banquillo de los acusados los principales sospechosos: Víctor César Soto, expareja de la víctima y padre de su hija, y Sergio Kaleñuk, hijo de un exfuncionario clave del poder provincial y presunto encubridor.

César Soto, expareja y padre de la hija de Paulina, es juzgado por ser el presunto autor del homicidio ocurrido en la madrugada del 26 de febrero de 2006. Hasta el momento, y a pesar de que pasaron 20 años, es la primera vez que al menos el Ministerio Público Fiscal pretende sostener una hipótesis que esté vinculada con el crimen y no ya con el encubrimiento que se desató después.

También está en el banquillo de los acusados Sergio Kaleñuk quien, según el MPF, ayudó a Soto a deshacerse en un principio del cuerpo, además de encubrir todo posible rastro que permitiera llegar hasta el autor del homicidio.

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