22 agosto 2019
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Monteros

La historia de Ailén Figueroa, la monteriza Campeona del Mundo de Kick Boxing

Ailén “La intratable” Figueroa se consagró campeona mundial juvenil de kick boxing en Santa Fe. Del colegio a la casa y de la casa al gimnasio, diez kilómetros en moto para entrenarse todos los días. La vida y los sueños de esta guerrera de Río Seco.

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Como cualquier adolecente de su edad, Ailén Figueroa se levanta bien temprano a la mañana para estar a las 7 en el Colegio Miguel Lillo de Villa Quinteros. A las 12.30 ya está de nuevo en su casa del Barrio 9 de Julio, en Río Seco. Come rápido, respetando siempre la dieta, y junto a su mamá hace diez kilómetros hasta el gimnasio en Concepción donde entrena de lunes a viernes. A las 16 ya está de vuelta en casa para hacer las tareas. Y si tiene que competir, a las 20 vuelve una vez más al gimnasio para  otras dos horas de entrenamiento. Esa es la rutina de la campeona mundial juvenil de kick boxing, una tucumana de 13 años, voz cálida y sonrisa dulce que no condice con su apodo: “La intratable”. Cada vez que se sube a un ring, ella se transforma.

Ailén empezó a practicar karate a los siete años por insistencia de su abuelo, Oscar Robles. Pero un par de años después se pasó al kick boxing cuando la conocieron en el gimnasio los Recio: Miguel Antonio y su hijo Miguel Ángel, dos verdaderas leyendas de las artes marciales en el sur de la provincia. A los once ganó su primer título, el provincial, y a los 12 fue campeona dos veces del noroeste. Hace un par de semanas, llegó a la gloria máxima al vencer en la localidad santafecina de Ceres por fallo unánime a la peleadora de Buenos Aires, Oriana Fernández en la categoría hasta 58 kilos: “Cuando se me dio esta oportunidad de participar en un mundial me puse muy contenta porque es un orgullo para mí. Este era un sueño que venía deseando desde hace mucho tiempo”.

En el gimnasio donde entrena una o dos veces al día, la campeona es una de las pocas mujeres que practica kick boxing y siempre le toca guantear con hombres. “Están acostumbrados a decir que las artes marciales son para los varones, pero yo no estoy de acuerdo con eso”, deja bien claro su postura Ailén. Tampoco se achica cuando, por su altura y peso, le toca pelear contra contrincantes tres o cuatro años más grandes. Para ella no hay peleas fáciles. “Creo que lo principal en el kick boxing es la actitud. Hay que ponerle muchas ganas y garra. Cuesta, es sacrificado, los entrenamientos son pesados y para las peleas, a veces, hay que hacer dieta y bajar de peso”, recalca la campeona.

Así como Rocky Balboa tuvo en su entrenador Mickey a su guía y gurú, Ailén encontró en Miguel Ángel Recio a su mentor en esta disciplina. “Con humildad y mucho esfuerzo vamos a llegar muy lejos. Sin opinar de los demás, cada uno concentrado en lo suyo, vamos a llegar lejos”, son las palabras que el entrenador le repite todos los días y que la han marcado para siempre, tanto en el ring como en la vida misma. “Mi único ídolo es mi profesor, él y su padre son mis ídolos porque me guiaron desde chiquita”, dice la adolescente. Fue Miguel Ángel quien le puso el apodo deportivo de “La intratable” por su actitud en el ring: “Él dice que cuando entro a la jaula me transformo”, dice entre risas que desmienten al sobrenombre.

Los otros cimientos que sostienen su carrera deportiva son su madre y su padre, Noemí Robles y Sergio Figueroa, que la llevan y traen a los entrenamientos y la acompañan cada vez que pelea. También su familia de Trinidad que la alienta desde el ring side. Pero la que más le hace el aguante de todos es Noemí, quien la acompañó hasta Ceres en lo que fue su jornada de gloria en el kick boxing.

Fuera del ring y del gimnasio, la vida de Ailén es la de cualquier adolescente. “La materia del colegio que más me gusta es gimnasia, obviamente, y fuera de gimnasia, historia. En la escuela me va excelente la verdad”, cuenta. Hasta que compitió por el título mundial, sus profesores no sabían que ella era deportista. Al volver con el cetro, todos los docentes la felicitaron y hasta la delegada comunal de Río Seco, Carmen Alejandro, le dio una distinción. Hoy y con sólo 13 años, Ailén es la campeona del pueblo.

“Mi sueño es seguir ganando más títulos y poder llegar mucho más lejos. Otra cosa que me gustaría es que alguien me ayudara con una beca para poder seguir compitiendo y entrenando”, sueña despierta y en voz alta y cálida Ailén, la campeona de Rio Seco; la campeona de la vida.

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