La historia de la emprendedora que convirtió un garaje en una empresa que emplea a 10 personas

¿Sabías que detrás de Mundo Muebles hay una historia que empezó en un garaje? Araceli Padilla convirtió un pequeño local en una empresa que emplea a 10 personas. Conocé cómo lo logró.

· 6 min de lectura
La historia de la emprendedora que convirtió un garaje en una empresa que emplea a 10 personas
La historia de la emprendedora que convirtió un garaje en una empresa que emplea a 10 personas

La fundadora de Mundo Muebles, Araceli Padilla, repasó su historia de esfuerzo, el legado familiar y los desafíos de sostener una empresa en Paraná. En el ciclo de entrevistas UNO a UNO, recordó sus comienzos y casi dos décadas de trabajo.

Con apenas cinco años, Araceli acompañaba a su padre a entregar los muebles que fabricaba en el taller familiar. Esas recorridas despertaron una vocación que años después la llevaría a fundar su propio emprendimiento.

Una pasión que nació entre la madera

La historia de Mundo Muebles comenzó mucho antes de que Araceli levantara la persiana de su primer local. Su vínculo con el oficio venía de familia: su abuelo y su padre fueron carpinteros, y ella creció prácticamente dentro de un taller.

Desde muy chica aprendió a distinguir los detalles que hacen a la calidad de un mueble. Mientras otros niños jugaban, ella observaba cómo se trabajaba la madera y cómo se construían piezas pensadas para durar. "Mis primeros juegos fueron entre la madera. Veía trabajar a mi abuelo y a mi papá, y desde muy chica aprendí cómo se fabricaba una silla", expresó.

Su padre fabricaba muebles de pino para tradicionales mueblerías de Paraná, y ella lo acompañaba en las entregas. Durante esas recorridas descubrió que, además de la fabricación, le fascinaba observar la relación entre vendedores y clientes. "Siempre fui muy curiosa. Hablaba poco, pero miraba mucho", recordó.

Con el tiempo estudió Martillero Público e inició la carrera de Abogacía, aunque pronto comprendió que su verdadera vocación estaba ligada al mundo del mueble. Más que vender productos, entendió que cada compra acompañaba momentos importantes de la vida de una familia.

El garaje donde empezó todo

En marzo de 2007 decidió transformar esa idea en un proyecto propio. La oportunidad apareció casi por casualidad. Mientras acompañaba a su marido —que trabajaba junto a su padre— a instalar un mueble, la dueña de una vivienda les ofreció alquilar un pequeño garaje que tenía desocupado.

Con apenas cuatro o cinco muebles de pino, un cartel rescatado de entre materiales que iban a descartarse y mucha voluntad, nació Mundo Muebles. Araceli acomodó el espacio, cubrió el deteriorado techo con telas para hacerlo más agradable y esperó al primer cliente. No tardó en llegar: un joven que pasaba en moto preguntó si allí vendían muebles, dejó una seña y al día siguiente regresó para concretar la compra. Aquel recibo todavía permanece guardado como un símbolo del inicio de un camino que ya lleva casi dos décadas. "Lo atendí con una alegría enorme", expresó Padilla.

Crecer sin perder el rumbo

Los primeros años estuvieron marcados por el esfuerzo y las decisiones arriesgadas. Para mudarse a un local más amplio sobre avenida Churruarín, Araceli y su esposo vendieron un terreno, el auto y otros bienes que habían adquirido durante el noviazgo. Siempre priorizaron crecer con recursos propios antes que endeudarse. "Apostamos a todo lo que teníamos porque estábamos convencidos de lo que queríamos construir", reflexionó.

Con el paso del tiempo, aquel pequeño emprendimiento familiar se convirtió en una empresa que genera trabajo para diez personas de manera directa y muchas más de forma indirecta, entre fabricantes, proveedores y transportistas.

Ese crecimiento también alcanzó a la familia. Su hijo mayor, Jeremías, comenzó a colaborar en la empresa, aunque encontró su propio camino en la producción agropecuaria, desarrollando un emprendimiento vinculado a las pasturas y la actividad rural. "Tiene un espíritu muy emprendedor. Desde chico encontró su pasión por el campo. Hoy se dedica a la producción de pasturas, hace asesoramiento y continúa capacitándose", contó.

Para Padilla, el verdadero éxito no se mide únicamente por los resultados económicos, sino por la capacidad de sostener un proyecto en el tiempo, superar las dificultades y mantenerse fiel a los valores con los que nació. "Lo importante es que descubran aquello que realmente les apasiona. Cuando uno trabaja en lo que le gusta, el esfuerzo tiene otro sentido", dijo Padilla.

Una empresa que también busca devolver

Además del desarrollo comercial, mantiene un fuerte compromiso con distintas instituciones de Paraná. A lo largo de los años colaboró con la Fundación Cuidar Bajo una Misma Estrella, junto a la Dra. Fernanda Peserico, impulsando mejoras en la Sala de Cuidados Paliativos del Hospital Materno Infantil San Roque mediante la donación de mobiliario y equipamiento. "Fuimos colaborando con muebles, sillones, escritorios, cocina, pintura y todo lo que estaba a nuestro alcance para mejorar esos espacios", expresó.

La empresa también acompaña iniciativas educativas y acciones solidarias, muchas veces de manera silenciosa, convencida de que el crecimiento debe ir acompañado de un compromiso con la comunidad.

Padilla dedica además parte de su tiempo a la Asociación Cooperadora de la Escuela Agrotécnica Las Delicias, donde colaboró con proyectos destinados a fortalecer la producción y mejorar el equipamiento para los estudiantes.

Una empresa con raíces familiares

A pocos meses de cumplir veinte años, Mundo Muebles conserva la esencia con la que comenzó. Aquella niña que recorría talleres junto a su padre convirtió la curiosidad en una empresa consolidada, sin perder la convicción de que cada mueble forma parte de una historia familiar. Esa mirada, construida con paciencia, trabajo y cercanía, sigue siendo el motor que impulsa cada nuevo desafío.

Araceli también dedica parte de su tiempo a la Asociación Cooperadora de la Escuela Agrotécnica Las Delicias, donde acompañó distintos proyectos productivos relacionados con el tambo, la porcicultura y la incorporación de maquinaria para la formación de los estudiantes. Para ella, involucrarse también significa educar con el ejemplo. "Cuando uno participa y trabaja en equipo, las cosas mejoran. Creo que esa es una enseñanza que también tenemos que transmitir a los jóvenes", recordó.

Al mirar hacia atrás, reconoce que el camino estuvo lleno de desafíos, especialmente en un país donde sostener un emprendimiento durante casi dos décadas no resulta sencillo. Sin embargo, asegura que nunca perdió de vista aquello que la impulsó desde chica, cuando recorría talleres y mueblerías de la mano de su padre.

Hoy, esa niña que observaba en silencio transformó aquella curiosidad en una empresa consolidada que forma parte de la vida de miles de familias entrerrianas. Y aunque el negocio creció, su forma de entender el trabajo sigue siendo la misma: detrás de cada mesa, cada sillón o cada dormitorio que vende, hay una historia que comienza. Esa es, para Araceli Padilla, la verdadera razón por la que sigue disfrutando cada jornada como si fuera la primera.

Más para leer

El invierno no se rinde: cuándo llega el frío más intenso a Entre Ríos y qué esperar de la primera semana de agosto
Sociedad
Explotó un compresor en una gomería de Paraná y el CIEER salió a hacer un fuerte reclamo
Sociedad
Donar sangre en Paraná: la iniciativa de UPCN que busca salvar vidas
Sociedad
Firmaron un convenio que abre las puertas a los estudiantes: qué implica
Sociedad
Paraná vibrará al ritmo de la percusión: llega la segunda edición del encuentro con figuras internacionales
Sociedad
La cifra que reveló la posta respiratoria de Gualeguaychú y nadie esperaba
Sociedad