La historia de Soledad: la cría de puma que crece en la estepa patagónica y tiene a todos conmovidos
Una cría de puma fue hallada sola en el Parque Patagonia y su historia conmueve a todos. ¿Cómo crece y qué significa su llegada para el ecosistema?
Una pequeña puma de apenas cuatro meses fue hallada sola en el Parque Patagonia. Su nombre, Soledad, nació de ese primer encuentro casual que tuvo un técnico del equipo de conservación. Hoy, junto a su madre Mirta, se convierte en el símbolo de un ecosistema saludable.
El técnico José Bonomi, del equipo de Conservación del Parque Patagonia, fue quien detectó a Mirta, la puma adulta que lleva un collar satelital, en la zona de Los Toldos junto a Bandido, el macho dominante. Meses después, notó que la hembra "estaba con una panza enorme", un claro indicio de que estaba por parir.
Tras unos días de ausencia, Bonomi regresó al parque y se dirigió al lugar donde solían estar Mirta y Bandido. La expectativa era grande: buscaba una cría. Lo que encontró lo dejó sin aliento.
¿Por qué se llama Soledad?
"La mamá había salido a cazar y en la mata encontré una cachorrita que estaba sola. Fue increíble. Estaba ella solita… verla hoy es impresionante por la velocidad con la que crece", relató Bonomi. Ese momento definió el nombre de la pequeña: Soledad.
Con cuatro meses, la cachorra depende por completo de su madre. "Al principio los cachorros no son muy ágiles. Tienen las patitas cortas y les cuesta desplazarse por sí solos", explicó el técnico. "Es muy divertido verla seguir a la mamá, que va caminando despacito y la espera. Después se vuelven súper ágiles, juegan muchísimo con la madre y otra cosa importante es verla comer carne. Sigue mamando, pero cada vez come más carne", agregó.
El primer invierno en la estepa patagónica
Soledad transita su primer invierno en la estepa patagónica y ya empieza a descubrir las herramientas de supervivencia. "Todavía es muy dependiente de la mamá. Tiene que aprender a cazar. La vida del puma adulto es bastante difícil. Cazar un guanaco, que pesa mucho más que ellos, no es sencillo y manejar bien la técnica de cacería es fundamental para sobrevivir", señaló Bonomi.
La independencia llegará recién entre los 12 y los 18 meses. Las hembras suelen tardar un poco más y quedarse cerca del lugar donde nacieron. "Ojalá que Soledad se quede por acá, pero todavía falta mucho para saberlo", anheló el técnico.
Bonomi describió cómo, tras una cacería de Mirta, madre e hija pasaron un buen tiempo en un cañadoncito. Los juegos de la cría se repetían, incluso sobre su madre. "Se movía un poquito mejor y verla saltar de cárcava en cárcava era muy divertido", recordó. A la mañana siguiente, el registro fue en la nieve.
Monitoreo constante y señales de un ecosistema sano
El equipo de conservación releva sus comportamientos cada quince días para comprender cómo responde el ecosistema. Mirta intensificó su actividad de caza para alimentar a la cría en pleno invierno. "Alimentar a una cría en pleno invierno demanda muchísima energía. Es impresionante lo efectiva que (Mirta) es cazando", contó Bonomi.
Las carcasas que encuentran demuestran que hay buenas presas en el parque. "Estamos muy contentos con el estado del parque", afirmó. La llegada de Soledad es una señal de que el área protegida ofrece condiciones óptimas para la fauna. "Es una alegría tremenda y siempre con la ilusión de que lleguen a grandes y sean el futuro del parque y de la especie", concluyó.
La observación se realiza a distancia para no alterar la vida silvestre. Durante los primeros meses, los cachorros llevan un collar extensible que se cae solo a los seis meses. "Si el collar se sale o el cachorro muere, nos emite una señal que escuchamos con nuestros equipos de rastreo y vamos a constatar qué pasó", explicó José.




