La historia que no te contaron: las mujeres invisibles que forjaron Santiago del Estero
¿Qué nombres de mujeres santiagueñas fueron cruciales para la historia pero jamás aparecieron en los libros? Una historiadora local revela las historias silenciadas, desde las alfareras originarias hasta las primeras gobernadoras, en una reflexión profunda sobre el verdadero significado del 8 de marzo.
En vísperas del Día Internacional de la Mujer, una historiadora santiagueña desempolva los archivos para rescatar del olvido a las pioneras que moldearon la provincia. Su reflexión es clara: el 8 de marzo no es una fiesta, sino un acto de memoria por luchas que duran siglos.
Adriana Medina, coordinadora de la Licenciatura en Historia de la UNSE y directora de la Escuela para la Innovación Educativa, fue enfática durante una entrevista en el Noticiero 7. Sostuvo que esta fecha debe entenderse como una jornada de conmemoración y memoria de las batallas históricas libradas por las mujeres para ganar el reconocimiento de sus derechos y su lugar en la sociedad.
“Es una fecha importantísima para toda la sociedad, no solamente para las mujeres. No es un día de celebración sino de conmemoración de todas esas luchas que han tenido las mujeres a lo largo de la historia”, expresó la magíster.
¿Quiénes fueron las primeras en ser borradas?
Medina recordó que durante siglos las mujeres fueron sistemáticamente invisibilizadas en los relatos históricos oficiales, a pesar de haber cumplido roles fundamentales. Señaló que recién en las últimas décadas, con un impulso notable desde los años 2010, se profundizó un proceso de recuperación de esos espacios vacíos.
Al mirar hacia los orígenes de Santiago del Estero, la especialista puso el foco en las mujeres originarias. Su papel fue crucial, no solo sosteniendo la economía doméstica dentro de sus comunidades, sino también como protagonistas en la producción de arte y manufacturas para la vida diaria.
Las investigadoras que desafiaron lo establecido
En este sentido, destacó la figura de Olimpia Rigetti, una pionera en el estudio de las cerámicas de la cultura chaco-santiagueña. Rigetti acompañó a los hermanos Wagner en excavaciones arqueológicas y dedicó gran parte de su carrera al análisis de estas piezas. Llegó a sostener que muchas de ellas, por su delicadeza y precisión, pudieron haber sido obra de mujeres.
Esa línea de investigación fue retomada y profundizada luego por Amalia Gramasco de Martínez Moreno, doctora en Historia y especialista en arqueología y museología, quien impulsó desde la academia estudios científicos sobre las culturas originarias.
De una santa a las compañeras de un caudillo
La historiadora también rescató la trayectoria de María Antonia de Paz y Figueroa, la Mamantula, recientemente canonizada como la primera santa argentina. Medina subrayó que su labor trascendió lo religioso para adentrarse en lo social, trabajando con los sectores más vulnerables en una época de fuertes limitaciones para la vida pública femenina.
Avanzando hacia el siglo XIX, explicó que muchas mujeres tuvieron roles clave en los procesos políticos, aunque la historia las relegó. Mencionó a Catalina Medina y Montalvo, esposa de Juan Felipe Ibarra, y a Cipriana Carol Lezama, quien también formó parte de la vida del caudillo y debió permanecer en las sombras debido a las rígidas normas sociales de la época.
La conquista de espacios en el siglo XX
Ya en el siglo pasado, la especialista recordó a figuras nacionales que abrieron camino, como Cecilia Grierson, la primera médica argentina, y Julieta Lanteri, una de las primeras profesionales en medicina y pionera en la lucha por los derechos políticos de las mujeres.
Ese proceso de conquistas encontró un hito fundamental con la sanción del voto femenino en 1947, una lucha impulsada por Eva Perón. En el ámbito político provincial, Medina recordó a Marina Aragones de Juárez, con una destacada participación que incluso la llevó a ocupar la gobernación por sucesión institucional. Años más tarde, Claudia Ledesma Abdala de Zamora se convertiría en la primera mujer electa como gobernadora de Santiago del Estero.
“Hoy la mujer tiene una presencia muy fuerte y sigue conquistando espacios, aunque todavía queda mucho camino por recorrer”, concluyó Adriana Medina. Su invitación final es a usar el 8 de marzo para visibilizar esa historia de luchas y logros que, durante tanto tiempo, permaneció oculta.