La huida de Flávio Bolsonaro por Misiones que terminó tapando otra crisis
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La huida de Flávio Bolsonaro por Misiones que terminó tapando otra crisis

Parecía el escándalo del año: un candidato con 60 millones de votos escapando por Misiones. Pero detrás de la fuga de Flávio Bolsonaro hay una economía que se cae a pedazos y nadie está mirando. Los números que quedaron escondidos.

Un avión privado despegó en la madrugada del miércoles 28 de octubre desde Puerto Iguazú rumbo a Miami, con escala en Ecuador. A bordo iba Flávio Bolsonaro, el candidato que 48 horas antes había perdido la segunda vuelta brasileña con más de 60 millones de votos. La operación, según el artículo, contó con la colaboración activa de funcionarios del gobierno de Javier Milei.

El episodio desató una tormenta diplomática y un escándalo de proyección internacional. Y, para el autor de la nota, no fue casual: el aluvión de cobertura desplazó de los titulares la crisis económica que el oficialismo prefería mantener fuera de los primeros planos.

El truco de la cortina de humo

La nota sostiene que Santiago Caputo, responsable de la comunicación de Milei desde la campaña, desplegó el recurso más viejo de la política: cuando la realidad aprieta, fabricar un escenario que haga mirar para otro lado. Una cortina de humo, o de fumaça, en portugués.

Los números que quedaron corridos del centro de la escena son contundentes. La inversión real acumula una caída del 7,6% en los primeros nueve meses de 2026, según el último relevamiento de Orlando Ferreres. En septiembre, el retroceso fue del 5,2% interanual. La inversión en maquinaria y equipos cayó 12,3% interanual y suma una contracción del 11,5% en el año. El propio Ferreres advierte que no se ven indicios de una reacción de la inversión en el corto plazo.

Todo ocurre mientras el Congreso discute un presupuesto 2027 armado otra vez sobre la lógica del ajuste, y mientras el riesgo país se consolidó por encima de los 700 puntos, sin calmarse ni siquiera con el perdón que el Fondo Monetario Internacional otorgó esta semana.

El dato más duro no vino de ningún indicador macroeconómico: un estudio del Banco Provincia de Buenos Aires indica que los asalariados que cobran en esa entidad se quedan sin dinero, en promedio, el día 10 de cada mes.

De casi presidente a fugado

Tras la primera vuelta, Flávio Bolsonaro se sentía presidente. Repartía ministerios, proyectaba su gabinete y se imaginaba en el Palacio del Planalto. La victoria de Lula por más de cuatro millones de votos lo dejó en shock. A las 24 horas de la derrota, su partido reconoció el triunfo del PT y él anunció en una entrevista que sería jefe de la oposición. Según la nota, ese anuncio también habría formado parte del plan de huida que lo llevó de Brasilia a Puerto Iguazú, de allí a Guayaquil y de ahí a La Florida.

La logística tomó forma entre la noche del 27 y la madrugada del 28. La ruta fue Misiones-Ecuador-Miami. Y lo que se fue aclarando en las horas siguientes es que la operación no fue espontánea.

Funcionarios del gobierno argentino participaron activamente en facilitarla, entre ellos asesores como Caputo, que estuvo en Misiones esa noche coordinando el operativo y se movió por la tierra colorada en vehículos de la Entidad Binacional Yacyretá, según fuentes de la Policía de Misiones. Caputo quedó registrado junto a un contingente de tres vehículos de la entidad al pasar por un control vehicular en Capioví. Una de las camionetas era conducida por Jorge Omar Waisman, actual jefe de Seguridad e Información de la binacional, cercano a Caputo y con antecedentes como exagente de la DEA y expolicía del estado de Florida.

Para el autor, la fuga tiene una lógica que Lula resumió en cuatro palabras: “quien nada debe, nada teme”. Un candidato con 60 millones de votos no se va de su país por miedo a la persecución política, sino porque tiene problemas reales con la Justicia. Su padre Jair cumple arresto domiciliario, su hermano Eduardo está exiliado en Miami y ahora Flávio se suma a ese escape familiar.

La familia Bolsonaro tiene un patrón que las usinas de comunicación de la derecha continental presentan como persecución y que los tribunales brasileños describen con pruebas. Los principales medios de Brasil no compraron esa versión, como tampoco la denuncia de fraude electoral sin pruebas. Hasta lo acusan de golpista en sus portadas.

Saludos y silencios que marcan la grieta

La reelección de Lula expuso una fractura que en Argentina se vive con particular intensidad: la que separa a quienes entienden la política como disputa legítima entre proyectos de quienes la viven como guerra entre bandos irreconciliables. Los primeros saben que una elección termina cuando se cierran las urnas y que lo que sigue requiere otro tipo de conversación. Los segundos no salen del modo batalla.

En una Argentina normal, los dirigentes saludan a sus pares cuando ganan elecciones. Cristina Fernández, Alberto Fernández, Mauricio Macri y Patricia Bullrich saludaron a Lula entre el domingo y el lunes. Javier Milei, Pablo Quirno y Diego Santilli optaron por no hacerlo, lo que colocó al país en tensión activa con su principal socio comercial justo cuando la economía más necesita de esas relaciones.

Lula ganó con un programa que incluye aumento de salarios, reducción de la jornada laboral al régimen 5x2, prohibición de las apuestas online y una reforma tributaria progresiva. Ganó, entre otras cosas, porque cambió la vida concreta de millones de brasileños. Es la diferencia entre una macroeconomía de laboratorio y una política que se mide en el bolsillo de la gente.

Passalacqua, la energía y el calendario electoral

El gobernador Hugo Passalacqua marcó diferencias con la Casa Rosada en el plano diplomático y saludó sin ambigüedades el triunfo de Lula. Para Misiones, Brasil no es una abstracción ideológica sino el vecino con el que se comparte frontera, comercio diario, turismo y las cuencas del Paraná y el Uruguay. Cualquier enfriamiento con Brasilia llega antes a la tierra colorada que a cualquier otra provincia.

La mejor noticia concreta de la semana para Misiones llegó por otro canal: se confirmó el sistema de subsidios de energía para zonas cálidas, un beneficio que alcanzará al 70% de los hogares misioneros. Passalacqua y los gobernadores del Norte Grande lograron, con negociación y presión sostenida, que el gobierno más recortador de subsidios de la historia diera marcha atrás y aumentara las compensaciones tarifarias para la región.

En lo electoral, la provincia entra en tiempo de definiciones con el calendario apretado. Quedan apenas dos meses para el arranque del año electoral y el 30 de noviembre, desde el acto del Día de Andresito en Concepción de la Sierra, Passalacqua dará el puntapié inicial de la campaña con un discurso que ya nadie imagina como solo institucional. En el Movimiento por lo que Viene reina el orden y no se esperan movimientos bruscos.

Del otro lado, el mapa de las definiciones pendientes es un laberinto. En La Libertad Avanza sigue abierta la disputa silenciosa entre sectores misioneros y porteños por definir si es Adrián Núñez o Diego Hartfield el candidato a gobernador. Los que tienen llegada a la cúpula libertaria de Balcarce 50 dicen que el extenista le saca ventaja al abogado que viene de la Renovación. Habrá que ver si esa ventaja se consolida. Lo claro es que se decide fuera de Misiones.

La posibilidad de un acuerdo de los libertarios con Encuentro Misionero de Rovira o con la Unión Independiente de Lalo Stelatto sigue siendo descartada por los referentes locales, que insisten en que quien quiera sumarse lo haga en el vagón de cola. Al parecer, en Buenos Aires no lo ven igual.

Entre los indecisos siguen el Partido Agrario y Social, la UCR y el PJ, en conversaciones “con todos menos con los libertarios”, explorando si logran un armado propio o se suman a un espacio mayor. Ramón Amarilla confirmó que será candidato a gobernador, solo o acompañado, sin aceptar acuerdos que no le permitan encabezar la lista. Y el exintendente de zona Centro Juan Carlos Ríos lanzó su candidatura con lo que parece más un llamado de atención que una propuesta concreta de poder.

La política misionera entra al año electoral más fragmentada que en cualquier proceso reciente, con diez bloques en la Legislatura que esta semana cerró su año aprobando los cambios para que el Tribunal de Cuentas revise los números de las empresas del Estado. La elección de 2027 no está escrita de antemano para nadie. Lo que sí está escrito es que el partido que sepa construir mayorías, y no solo sumar votos lineales proyectados, tendrá una ventaja decisiva.

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