La idea que dio origen al desfile de la Fiesta del Inmigrante
Dos mujeres de la colectividad alemana soñaron con un desfile para la Fiesta del Inmigrante. Recorrieron chacras, adornaron carros con papel crepé y hasta un barco representó la travesía. Lo que no imaginaron es que su idea se convertiría en el momento más esperado...
En 1992, Oberá se preparaba para celebrar sus 64 años de fundación con la Fiesta Nacional del Inmigrante. Pero ese año, dos mujeres de la colectividad alemana impulsaron una novedad que marcaría para siempre la historia de la fiesta: el primer desfile de las colectividades. Erica Singer y Otilia Antonia “Porota” Martínez de Kurtz fueron las propulsoras de una iniciativa que hoy es el corazón del evento.
El 4 de septiembre de ese año, la columna partió desde el Centro Cívico hasta el complejo deportivo “Ian Barney” —hoy el recorrido culmina en el Parque de las Naciones—. El pabellón argentino encabezaba la marcha, seguido por las colectividades española, árabe, polaca, francesa, japonesa, paraguaya, nórdica, ucraniana, italiana, brasileña, escandinava, alemana, suiza y rusa.
Edith “Muma” Kurtz, hija de Otilia, recuerda que la idea surgió del deseo de innovar. “No sé cómo comenzó la idea, pero ellas participaban mucho de la colectividad alemana y siempre estaban con la gente de la organización de la fiesta. El propósito era empezar a innovar y surgió hacer un desfile de las colectividades, donde todas podían presentar o mostrar sus trajes típicos”, contó a Primera Edición.
Carros, bueyes y un imprevisto
La organización fue una verdadera odisea. Junto a Atalivio Mario Kurtz, su marido y fiel colaborador, Otilia recorrió las chacras de la zona en busca de carros para adornarlos con flores de papel crepé o con lo que hubiera a mano. En aquella primera edición, el carro de los alemanes era tirado por bueyes. “En medio del bullicio, los animales se asustaron y hubo un poquito de descontrol. Pero fue muy lindo”, recordó Edith.
Otra de las ideas que llevaron a la práctica fue la construcción de un barco que representara la llegada de los inmigrantes a Oberá. “Ese barco llevaba, en el momento del desfile, a todas las autoridades y también a los representantes de las colectividades y a la reina de la fiesta. Era muy lindo porque era muy representativo: el viaje desde Europa hasta la Argentina”, evocó.
La historia tiene una testigo privilegiada: Ivon Andersson, nieta de Otilia, que con solo tres años acompañaba a sus abuelos en esos viajes por las colonias. “Veo algunos caminos y digo: por acá anduve con ellos buscando carros. Y todavía me acuerdo del primero, que fue el que desfiló: llegamos a una colonia, estaba el carro y la casa estaba allá arriba”, relató.
Un legado que emociona
Hoy, Ivon no puede evitar emocionarse al ver la magnitud que alcanzó aquella iniciativa. “Creo que ellas nunca se imaginaron lo que iban a generar con ese desfile. Quizás para ellas fue un simple hecho y para mí es hoy lo más importante y lo más lindo que tiene nuestra fiesta para el pueblo y para las personas que vienen de afuera y quieren participar”, señaló. Y confesó: “Siempre digo: este año me quiero sentar a mirar. Todos los años me pasa lo mismo. Y llega el día del desfile, y termino desfilando”.
Carlos Rubén Maksemchuk, hijo de Erica Singer, aportó otro dato: la idea fue “importada” de la famosa Oktoberfest, tras un viaje que su madre hizo a Alemania junto a Nilda Schallmosser. Insistieron en adoptarla por la alegría que se transmitía en ese evento. Además, impulsaron que las candidatas a reina de los inmigrantes lucieran los trajes típicos de sus colectividades, para valorar no solo la belleza física sino también el trabajo de representar sus raíces.
En 2015, Erica y Otilia recibieron un reconocimiento por haber sido las precursoras del desfile. Su legado sigue vivo cada año, cuando las calles de Oberá se llenan de color, música y tradición.