La iglesia de Salta que guarda un secreto de 1856 y muy pocos conocen
En un paraje de Anta, una iglesia construida en 1856 esconde imágenes del Milagro con más de un siglo de historia. Cada septiembre, los fieles cruzan un río para llegar. ¿Qué encontraron?
En Piquete de Anta, a 40 kilómetros de Las Lajitas, un templo construido en 1856 conserva imágenes del Señor y la Virgen del Milagro que atraviesan generaciones. Cada septiembre, mientras miles de fieles se concentran en el centro salteño, este pequeño paraje renueva una celebración íntima pero cargada de historia.
La comunidad pertenece a la jurisdicción de Las Lajitas y está ubicada a 22 kilómetros de la ruta provincial 5. El camino tiene una particularidad que lo vuelve aún más especial: una vez dentro del pueblo, es necesario cruzar el río para llegar al templo.
Una historia que nació tras un temblor
La iglesia actual se remonta a 1856, cuando el cura vicario José Manuel Bazán construyó el templo sobre los cimientos de una capilla anterior que había sido destruida por un temblor. Desde entonces, las imágenes religiosas quedaron profundamente vinculadas con la historia y la memoria de las familias de Piquete.
El paso del tiempo transformó el paraje, pero no consiguió interrumpir la tradición. Cada año llegan peregrinos y devotos procedentes de distintos puntos de Salta. Entre las localidades con mayor presencia se encuentran Metán, El Galpón y Rosario de la Frontera, que mantienen un vínculo cercano con las celebraciones.
Fe, promesas y reencuentros
Para algunos, el viaje tiene que ver con agradecer. Otros llegan con pedidos, promesas o simplemente para acompañar una costumbre familiar que se transmite de generación en generación. Las jornadas del Milagro también se convierten en un momento de reencuentro para quienes viven allí y para aquellos que regresan especialmente por las fiestas patronales.
Piquete forma parte de la parroquia San Antonio de Padua, y su comunidad ya comenzó a convocar a familias, peregrinos y comunidades religiosas que quieran participar de las celebraciones de este año.
Así, lejos de las multitudes del centro salteño, el Milagro conserva en Anta una expresión mucho más pequeña e íntima, pero con una historia que se remonta a 1856: un antiguo templo, imágenes centenarias y un pueblo que cada septiembre vuelve a reunirse alrededor de su fe.