La Iglesia y la oposición apuran la ley contra las apuestas online antes de que llegue el Papa
La Iglesia y la oposición se unieron para exigirle al Senado que trate la ley contra la ludopatía, pero el oficialismo ya avisó que la vetará. La llegada del Papa puso fecha límite a una disputa que lleva meses trabada.
La llegada del papa León XIV a la Argentina puso en evidencia un entuerto político que el oficialismo prefiere no discutir: qué hacer con el proyecto que regula las apuestas online y previene la ludopatía. Y mientras el Senado sigue sin moverse, la oposición y la Iglesia redoblaron la presión sobre La Libertad Avanza para que lo saque del cajón.
Un grupo de diputados nacionales envió una carta a tres senadores oficialistas para pedir una reunión. El objetivo: destrabar el expediente que ya tiene media sanción de Diputados y que corre riesgo de perder estado parlamentario.
La carta que busca destrabar el expediente
Los firmantes son Victoria Tolosa Paz, Paula Penacca, Fernanda Miño, José Glinski, Horacio Pietragalla, Pablo Yedlin, Ramiro Gutiérrez, Marcelo Barbur y Matías Molle, todos de Unión por la Patria; Mónica Frade, de la Coalición Cívica; Karina Mauriera, de La Neuquinidad; y Bernardo Biella, de Argentina Federal.
El texto fue dirigido a Ivanna Arrascaeta, Nadia Márquez y Gonzalo Guzmán, los senadores de LLA que presiden las comisiones de Salud, Legislación General y Justicia y Asuntos Penales, respectivamente. En la misiva les piden "intercambiar acerca de la situación actual del expediente y de las posibilidades de dar continuidad al proceso legislativo iniciado en 2024, ante la preocupación que genera el transcurso del tiempo sin que se haya podido completar su tratamiento parlamentario".
Fuentes de la oposición confirmaron que, hasta el momento, no obtuvieron respuesta de los senadores.
El reloj juega en contra
La advertencia no es nueva. En la última sesión del Senado, Lucía Corpacci presentó una moción de preferencia para que el proyecto se trate con dictamen, ya sea en sesiones ordinarias o extraordinarias. Y dejó una alerta: en noviembre de este año la iniciativa pierde estado parlamentario.
La moción de Corpacci fue aprobada, pero eso no garantiza que el tema avance en las comisiones. De hecho, el expediente sigue sin movimiento desde que llegó al Senado.
El duro mensaje de la Iglesia
Hace un mes, la Pastoral Social envió una carta a la vicepresidenta Victoria Villarruel, titular del Senado, y a los senadores. En el texto les reclamaron que "asuman la responsabilidad que el pueblo argentino les ha confiado, que retomen de inmediato el tratamiento del proyecto, que generen los acuerdos necesarios y que hagan todo lo que esté a su alcance para que pueda convertirse en ley".
Y agregaron: "No dejen que este proyecto de ley, que puede traer alivio y protección a sus ciudadanos y familias, perezca en la sombra de la desidia y la indiferencia". En la misma línea, citaron al papa León XIV, quien había llamado a evitar "la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles".
El enojo de Frade y la amenaza de veto
Tras la aprobación de la moción, la diputada Mónica Frade descargó su frustración en X: "La historia sigue así: llega el Santo Padre, votan el proyecto con un par de cambios, se va el Santo Padre, vuelve a Diputados... vence periodo de sesiones ordinarias... el Presidente no lo incluye en extraordinarias... el Santo Padre ya habrá regresado y, con un 'gesto' salimos del paso. Recaudar es lo primero".
El proyecto de ludopatía obtuvo media sanción en Diputados en noviembre de 2024. En esa votación, LLA se pronunció en contra. Al día siguiente, desde Casa Rosada adelantaron que si el Senado lo aprobaba, Milei lo iba a vetar. Incluso calificaron la iniciativa de "extremadamente comunista y delirante" y anunciaron que trabajaban en un proyecto propio, limitado a la ludopatía infantil.
Esa iniciativa del Ejecutivo fue girada al Senado en mayo de este año, pero tampoco tuvo tratamiento en las comisiones de Salud, Legislación General y Justicia y Asuntos Penales. Con la llegada del Papa a la vuelta de la esquina, la presión política se intensifica, pero el oficialismo sigue sin dar señales de querer mover el expediente.