La ilusión se apagó en Nueva Italia: Colón cayó y quedó a ocho de Ferro
La derrota en Córdoba no solo frenó la racha: dejó al descubierto un problema que el equipo arrastra y que en el tramo decisivo puede costarle caro.
Colón no pudo sostener el envión y perdió 1-0 ante Racing de Córdoba en Nueva Italia, en un partido que dejó más dudas que certezas. El Sabalero, que venía de tres triunfos consecutivos con Iván Delfino, chocó contra un rival que lo superó tácticamente y ahora quedó a ocho puntos del líder Ferro.
La derrota frenó la ilusión que se había generado en las últimas fechas y expuso viejos problemas que parecían superados. El equipo mostró una versión endeble, desordenada y sin respuestas, especialmente en el primer tiempo.
Un primer tiempo para el olvido
El conjunto de Delfino jugó uno de sus peores partidos de los últimos tiempos. Fue superado por las bandas, mostró enormes dificultades para retroceder y quedó partido en demasiados pasajes del encuentro. Racing encontró los espacios y los aprovechó.
La jugada que definió el partido fue una postal de lo que fue todo el primer tiempo. Pablo Chavarría recibió la pelota en su propia área y recorrió casi toda la cancha sin que nadie lo frenara. Llegó hasta el área, Matías Budiño salió a cortar y cometió penal. El arquero lo atajó, pero el rebote le quedó servido al delantero, que no perdonó.
Los cambios no alcanzaron
Delfino intentó corregir sobre la marcha. El bajo rendimiento de Agustín Toledo, involucrado en la jugada previa al gol, hizo que ingresara Ignacio Antonio para el segundo tiempo. Pero la modificación más significativa fue romper el doble nueve, una fórmula que ya había fallado ante San Miguel.
Entró Franco García, que con poco se convirtió en el futbolista que más intentó aportar en ofensiva. Sin embargo, el cambio de esquema no transformó el partido. Alan Bonansea y Leandro Garate volvieron a tener dificultades para entrar en juego, y Colón siguió sin generar peligro real.
Un equipo sin identidad
Delfino terminó muy molesto, no solo por la derrota sino por la imagen. Observó un equipo desbalanceado, con futbolistas fuera de posición y demasiada distancia entre las líneas. Ese desorden facilitó la tarea de un Racing que supo dónde atacar.
Colón puede ganar partidos por jerarquía individual, como lo hizo ante San Telmo, Patronato y San Miguel. Pero para pelear por el ascenso necesita algo más: ser un equipo. Cuando el rival lo obliga a jugar incómodo, las imperfecciones quedan expuestas.
La pelea por Ferro se aleja
Faltan nueve fechas y matemáticamente Colón todavía puede discutir el primer puesto. Pero después de lo de Nueva Italia, esa pelea parece cada vez más lejana. Ferro, sin ser una aplanadora, demuestra una regularidad que el Sabalero no consigue.
El equipo dejó pasar una ocasión inmejorable para acercarse. Un triunfo lo hubiese puesto nuevamente en carrera y hubiese transformado el partido del sábado ante Deportivo Morón en una final. Ahora deberá enfrentar al Gallito con la obligación de recomponerse.
El verdadero objetivo empieza a ser otro: defender el lugar entre los cuatro primeros para tener ventaja en el Reducido. Para eso, Colón necesita recuperar solidez, equilibrio e intensidad. Todavía hay margen para corregir, pero el margen se achica.