La imagen de 1860 que revela cómo era el corazón de Tucumán antes de la modernidad
Una foto de 1860 muestra la antigua Plaza Libertad con calles de tierra y la imponente Iglesia Matriz. ¿Qué secretos guarda esta imagen restaurada?
Una fotografía restaurada de la antigua Plaza Libertad de San Miguel de Tucumán, tomada alrededor de 1860, muestra una ciudad que aún conservaba su fisonomía colonial: calles de tierra, faroles sencillos y la imponente Iglesia Matriz, hoy Catedral. La imagen, difundida por el creador digital Mauricio Lamontanaro, ofrece un testimonio único de un pasado que ya no existe pero que sigue vivo en la memoria.
La fotografía fue compartida por Lamontanaro, conocido por restaurar imágenes históricas de la provincia. En ella se observa la plaza que siglos antes fue Plaza de Armas y que hoy conocemos como Plaza Independencia. “Dominando la escena aparece la imponente Iglesia Matriz, nombre con el que entonces se conocía a la actual Catedral de San Miguel de Tucumán”, describió el creador.
¿Qué muestra la imagen de 1860?
El templo había sido construido en 1853 sobre antiguas edificaciones religiosas de la época colonial. Sus dos torres, visibles desde distintos puntos de la ciudad, se convirtieron en uno de los grandes símbolos tucumanos. En aquellos años, todavía no existía el Arzobispado de Tucumán; la iglesia era la “Iglesia Matriz”, centro espiritual de una provincia que atravesaba profundas transformaciones políticas tras las guerras civiles argentinas. Décadas más tarde, con la creación de la diócesis y posteriormente del arzobispado, el templo fue elevado a Catedral.
La plaza también fue cambiando junto con la historia argentina. Allí se realizaron actos patrióticos, celebraciones populares, encuentros políticos y ceremonias religiosas. Fue escenario del crecimiento de una ciudad que dejaba atrás su aspecto colonial para ingresar a la modernidad.
El valor de una imagen que sobrevivió al tiempo
“Mirar esta fotografía hoy es contemplar una Tucumán que ya no existe físicamente, pero que sigue viva en cada rincón de su memoria. El silencio de la calle de tierra, la sombra de los árboles y la presencia majestuosa de la Iglesia Matriz parecen recordarnos que la historia no está solamente en los libros: también permanece en las imágenes que lograron sobrevivir al paso del tiempo”, apuntó Lamontanaro.
“Hace más de 160 años, alguien se detuvo frente a esta plaza y capturó un instante de una ciudad que todavía estaba construyéndose. Sin saberlo, dejó para las futuras generaciones uno de los testimonios más valiosos del antiguo corazón de Tucumán”, cerró.