La industria fueguina perdió uno de cada tres empleos en un año y el economista lo calificó como "uno de los peores momentos de los últimos 20 años"
De 16.500 puestos de trabajo directos en 2013 y 2015, hoy quedan unos 6.000. El derrumbe que golpea a Tierra del Fuego, en números.
La industria en Tierra del Fuego atraviesa un momento crítico. Los 16.500 puestos de trabajo directos que se registraban en 2013 y 2015 hoy se redujeron a unos 6.000. Así lo advirtió el economista Juan Pablo Deluca, presidente de Río Grande Activa, quien aseguró que el sector vive "uno de los peores momentos de los últimos 20 años".
Según Deluca, en el último año se perdió uno de cada tres empleos industriales. "Hoy tenemos un tercio de eso", remarcó en diálogo con este medio, y recordó que la Ley 19.640 fue la que creó las condiciones para el desarrollo del sector por razones geopolíticas que, a su entender, siguen vigentes.
Importaciones, RIGI y el peso de la industria local
El economista atribuyó el deterioro a decisiones del Gobierno nacional y descartó que se trate de una tendencia mundial de desindustrialización. Mientras otros países fortalecen su producción interna, el esquema argentino prioriza energía, minería, agricultura y ganadería, dejando a la industria entre los sectores más golpeados.
En Tierra del Fuego, el impacto es mayor porque industria, comercio y construcción representan entre el 65 y el 70 por ciento de la economía provincial. "Nos pega de lleno", señaló Deluca.
Entre las medidas más perjudiciales mencionó la apertura de importaciones y la reducción de aranceles sobre electrónica. Durante el primer trimestre de 2026, las importaciones de celulares se multiplicaron por seis, mientras la producción local cayó a la mitad. "El problema del precio de la electrónica nunca fue Tierra del Fuego", sostuvo, y resumió: "Se abrieron las importaciones, se impactó Tierra del Fuego, se perdieron puestos de trabajo industriales, capacidad instalada desaprovechada y el precio de los celulares tuvo una variación menor al uno por ciento".
Deluca también contrastó las críticas al régimen fueguino con los incentivos del RIGI para minería y energía. No rechaza esas actividades, pero pidió que no reemplacen a la industria ni se desarrollen sin empleo y valor agregado local. "El RIGI aparece como única política productiva del Gobierno nacional, pero no hay razón por la cual eso tenga que sustituir a la industria fueguina", afirmó.
El efecto dominó fuera de las fábricas
La pérdida de empleo se multiplica en el resto de la economía. Deluca calcula unos 5.000 puestos directos menos y alrededor de 10.000 sumando los indirectos. "Estamos hablando de 10.000 familias de Tierra del Fuego que perdieron el sustento, todo su ingreso", expresó.
Transportistas, comercios, gastronomía, limpieza y embalaje son algunos de los rubros afectados. "Cuando se cae la actividad de las fábricas, también todo ese ecosistema de empresas proveedoras se cae", explicó. Casi la mitad de los ingresos de Río Grande depende, directa o indirectamente, de la industria.
La contracción también golpea la recaudación y deja al Estado con menos recursos. Deluca lo describió como "una cascada que va en aumento" y advirtió sobre el crecimiento del endeudamiento y la morosidad en Río Grande, junto con una mayor demanda de asistencia social. "Vecinos que necesitan un plato de comida, una ayuda para el alquiler y obviamente piden trabajo, pero no hay trabajo", detalló. Incluso señaló que algunos desocupados empezaron a usar sus autos para trabajar en aplicaciones.
Un dato preocupante: una estimación poblacional de Río Grande habría mostrado por primera vez una variación interanual negativa, vinculada al deterioro económico y laboral.
Responsabilidades y el FAMP
El economista responsabilizó al Gobierno nacional por el rumbo y también apuntó contra los legisladores fueguinos de La Libertad Avanza. Considera que debieron intervenir ante el decreto 333, la pérdida de empleo y la situación del Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva (FAMP). "Los representantes de Tierra del Fuego a nivel nacional son responsables de lo que está sucediendo, si no, ¿para qué están?", cuestionó.
Sobre el FAMP, dijo que hay recursos sin utilizar o sin información suficiente sobre su destino, y propuso que una parte se dirija a trabajadores y familias que pierden sus empleos.
Deluca definió a la provincia como una "economía de sacrificio" dentro del modelo nacional: "Tierra del Fuego está sacrificando su economía en los altares del modelo nacional libertario".
Diversificar sin tirar lo construido
A pesar del diagnóstico, Deluca no propone simplemente retroceder. "Hay que aprovechar estos movimientos y hacer inversiones y desarrollos productivos inteligentes", dijo, en línea con el intendente de Río Grande, Martín Pérez.
Puso como ejemplo la producción de alimentos: la provincia pasó de producir el 2 por ciento de sus alimentos frescos en 2020 a cerca del 10 por ciento en 2026, sobre todo por el avance en Río Grande. La idea es usar el conocimiento industrial, la tecnología, el almacenamiento y la ingeniería ya disponibles para impulsar la producción bajo cubierta y otros rubros.
En energía, pidió que cualquier concesión contemple desde el inicio a proveedores y trabajadores fueguinos. "Son actividades extractivas que, si uno no piensa esa parte, todo ese ecosistema se pierde", remarcó.
También destacó al turismo como uno de los sectores que mejor resistió la crisis, con el turismo antártico como sostén, y planteó desarrollar nuevos productos en Río Grande y Tolhuin.
Finalmente, Deluca recordó que Tierra del Fuego construyó durante 54 años capacidades tecnológicas, industriales, logísticas y empresariales, con un valor adicional por su cercanía con la Antártida y los pasos bioceánicos. Por eso, defender lo hecho y diversificar no deberían ser caminos opuestos. "Me niego a pensar que no hay posibilidad y que solamente hay que pelear y resistir", concluyó. "Hay que pelear y resistir, pero hay muchas alternativas que tenemos también que construir en simultáneo".