La industria misionera tiene un motor que funciona, pero la mitad de sus trabajadores queda afuera del sistema jubilatorio
Misiones tiene un núcleo industrial que resiste, pero la mitad de sus asalariados manufactureros trabaja sin aportes jubilatorios. El nuevo informe del IPEC revela que la informalidad es estructural y que el deterioro se profundizó en 2025.
Un nuevo informe del Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC) revela que la informalidad laboral en la industria manufacturera de Misiones no es un problema pasajero: aproximadamente la mitad de los asalariados del sector trabajó sin descuento jubilatorio entre 2018 y 2025. El diagnóstico, que combinó tres fuentes oficiales, concluye que se trata de una característica "estructural, no coyuntural" del entramado productivo provincial.
Una década sin registrar mejoras
Entre 2018 y 2024, la tasa de registración de los asalariados industriales se movió dentro de una banda muy estrecha. El piso fue 46,6% en 2018 y el máximo, 53,5% en 2020. En 2024 se ubicó en 51%, lo que confirma que durante años uno de cada dos asalariados del sector trabajó sin aportes. En 2025 la situación mostró un deterioro adicional y la registración cayó al 43,3%.
El IPEC sostiene que esa persistencia obliga a mirar más allá de los cambios coyunturales de la economía. El fenómeno se explica por las características del propio entramado productivo provincial, donde tienen un peso relevante las microempresas, los talleres familiares y las unidades unipersonales, especialmente en el interior.
El documento señala que la informalidad no puede atribuirse simplemente al marco regulatorio laboral, ya que Misiones está sometida a las mismas normas que el resto del país. La diferencia estaría en la composición y estructura de su aparato industrial.
El empleo industrial, cada vez más precario
La situación se vuelve más significativa al observar cómo está compuesto el empleo manufacturero. Hasta 2024, los asalariados representaron habitualmente entre 46% y 59% del total de ocupados industriales. El resto estaba integrado principalmente por cuentapropistas, además de patrones y trabajadores familiares sin remuneración.
En 2025 esa estructura también sufrió una ruptura. Los asalariados pasaron a representar solamente el 39,9% del empleo industrial total, el nivel más bajo de toda la serie, mientras los cuentapropistas alcanzaron el 41,2%, los patrones el 11,2% y los trabajadores familiares sin remuneración el 7,6%.
El empleo total cayó más del 35% desde el máximo
El deterioro aparece dentro de un contexto más amplio. La industria alcanzó 41.122 ocupados en 2022, pero bajó a 33.175 en 2023, se mantuvo prácticamente estable con 33.582 en 2024 y finalmente cayó hasta 26.522 durante 2025. La pérdida desde aquel máximo supera el 35%.
Sin embargo, otra fuente analizada por el IPEC muestra que el núcleo privado formal fue mucho más resistente: el SIPA contabilizaba 21.385 asalariados registrados en 2022 y todavía registraba 20.709 en 2025.
El propio informe advierte que las diferencias entre las mediciones deben interpretarse con cautela. La EPH es una encuesta y sus desagregaciones industriales tienen limitaciones muestrales, mientras que el SIPA constituye un registro administrativo exhaustivo del empleo privado declarado. Además, ambas fuentes utilizan conceptos y universos diferentes.
Más allá de esas diferencias, el diagnóstico de largo plazo es consistente: Misiones conserva un núcleo industrial formal extraordinariamente estable, pero alrededor de él funciona una estructura laboral mucho más precaria y sensible a los ciclos económicos.
Producción resistente, empleo frágil
La producción mostró una resistencia superior a la del empleo. Entre 2018 y 2024 el producto industrial real cayó apenas 1,2%, cuatro puntos menos que el deterioro acumulado por la industria argentina. En 2024, el sector manufacturero todavía explicaba el 22,6% del valor agregado de toda la economía provincial.
La radiografía del IPEC deja así una paradoja: uno de los principales motores productivos de Misiones mantiene un núcleo de unos 21 mil empleos privados registrados prácticamente inalterado, pero convive estructuralmente con altos niveles de informalidad y con un universo periférico que absorbe buena parte de los ajustes cuando la actividad económica se deteriora.