La industria se derrumbó en julio y 12 de 16 sectores quedaron en rojo
La actividad fabril venía mostrando cierta resistencia, pero julio rompió con todo: la producción se derrumbó y el desplome alcanzó a rubros que hasta ahora sostenían el empleo. Lo que pasó con las fábricas en un solo mes.
La producción fabril argentina sufrió en julio su peor mes en lo que va del año: el Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero marcó una caída interanual del 4,9%, con desplomes de dos dígitos en electrónica, maquinaria agrícola y confección textil. El freno de la demanda interna y la menor tracción de sectores clave profundizaron la crisis del entramado productivo.
Un retroceso generalizado
En la medición desestacionalizada, la actividad fabril retrocedió un 5,0% respecto de junio, rompiendo la dinámica del primer semestre y dejando el acumulado del año en una contracción del 2,6%. De las 16 divisiones que componen el indicador oficial, 12 cerraron el mes con variaciones negativas.
El deterioro responde, según los datos oficiales, al desplome del consumo masivo, al freno en la obra pública y a la menor demanda de bienes de capital e insumos industriales.
Los sectores más golpeados
La crisis no afectó de manera homogénea, pero golpeó con dureza a ramas clave:
Informática, televisión y tecnología: encabezó los desplomes con una baja interanual del 31,4% en el rubro de otros equipos y aparatos. Los equipos de informática, comunicaciones y electrónica se hundieron un 49,8%, arrastrados por la fuerte caída en la producción de teléfonos celulares y televisores.
Maquinaria y equipo: se retrajo un 26,7%. La fabricación de maquinaria agropecuaria sufrió un impacto severo del 46,6%, por las menores ventas internas de tractores y cosechadoras nacionales. La producción de electrodomésticos, en tanto, cayó un 20,9%.
Textiles, indumentaria y calzado: la producción de prendas de vestir, cuero y calzado disminuyó un 15,9% interanual. El rubro del calzado se derrumbó un 26,5%, con el consumo interno debilitado y una mayor presencia de productos importados. Los productos textiles cedieron un 13,0%.
Construcción y minerales no metálicos: registraron un declive del 12,6%. La fabricación de productos de arcilla y cerámica no refractaria cayó un 41,3%, afectada también por restricciones en la provisión de gas, mientras que la producción de cemento bajó un 6,9%.
Automotriz y alimentos: freno con matices
La industria automotriz cayó un 5,4% interanual, contenida en parte por un repunte en las exportaciones hacia Brasil, pese a que las ventas de vehículos nacionales a concesionarios locales se desplomaron un 48,8%.
El rubro de Alimentos y Bebidas mostró una caída contenida del 0,5%, sostenido por la molienda de oleaginosas, que creció un 10,7%. El consumo masivo, sin embargo, dio signos de agotamiento: la producción de galletitas y panadería cayó un 6,2% y los despachos de vino, un 13,6%.
Los pocos brotes verdes del mes llegaron de la refinación de petróleo, que creció un 8,1%, y de la madera y el papel, con un avance del 7,1%.