La inflación baja pero el consumo se desploma: los números que preocupan en Córdoba
La inflación bajó en Córdoba, pero el consumo se derrumba y la inseguridad alimentaria crece. ¿Qué revelan los datos del IETSE?
Mientras la inflación cordobesa mostró una desaceleración en julio, el consumo sigue en caída libre. El último informe del IETSE revela datos alarmantes sobre el poder adquisitivo y la seguridad alimentaria de las familias.
¿Qué dice el informe de julio?
El relevamiento del Instituto de Economía Social y Trabajo (IETSE) del Centro de Almaceneros ubicó la inflación mensual en 2,05%, con un acumulado del 19,3% en lo que va del año y una variación interanual del 33,8%.
Sin embargo, los especialistas advierten que la estabilidad macroeconómica aún no se refleja en una mejora concreta en la vida de los hogares. La desaceleración de precios no alcanza para recomponer el poder de compra.
¿Cuánto necesitó una familia para no caer en la pobreza?
Según el estudio, una familia tipo de cuatro integrantes necesitó durante julio $1.997.833 para no caer bajo la línea de pobreza y $1.090.624 para cubrir la Canasta Básica Alimentaria y evitar la indigencia.
Esta última canasta acumula un incremento interanual del 37,3%, muy por encima de la inflación general.
Consumo en picada
El informe también confirma que el consumo continúa deprimido. Las ventas en los comercios de proximidad registraron una caída interanual del 8,3%.
El panorama es desolador para los comerciantes: el 12,5% considera que su negocio será económicamente inviable en los próximos seis meses si no mejora la demanda.
Deterioro social y alimentario
En el plano social, los indicadores muestran un marcado deterioro. El 76,1% de las familias aseguró que su alimentación empeoró respecto del año pasado.
Además, el 57,1% de los hogares no consiguió cubrir la Canasta Básica Alimentaria durante julio. La inseguridad alimentaria también impacta en la distribución interna de los alimentos.
El 38,3% de los adultos redujo sus porciones para priorizar a otros integrantes de la familia. En el 27,8% de los hogares con menores, al menos un niño o adolescente debió disminuir su consumo por falta de recursos.
Endeudamiento: la estrategia de supervivencia
El endeudamiento aparece como otra de las principales estrategias de supervivencia. El 88,5% de las familias financió la compra de alimentos durante el último mes, principalmente mediante compras fiadas (39,3%) o con tarjeta de crédito (37,9%).
La vulnerabilidad financiera es extrema: el 92% de los hogares afirma que, si perdiera sus ingresos, sólo podría afrontar sus gastos durante menos de un mes. El 58% asegura que apenas podría sostenerse por menos de una semana.
Una economía con alta fragilidad
Frente a este escenario, el IETSE concluye que la economía atraviesa una etapa de "estabilización macroeconómica con alta fragilidad microeconómica".
La baja de la inflación aún no alcanza para recomponer el consumo ni aliviar la situación social, consolidando un circuito de endeudamiento destinado a cubrir necesidades básicas.