La inflación cede por tercer mes consecutivo, pero la inercia se resiste a desaparecer
La inflación de junio fue del 1,9% y la núcleo cayó al 1,6%. ¿Podrá la inercia ser vencida? Los detalles de un proceso que se vuelve pegajoso.
El índice de precios al consumidor de junio marcó un 1,9%, el tercer descenso al hilo en lo que va del año. La inflación núcleo, que excluye los componentes más volátiles, volvió a ser la protagonista de la mejora al moderarse al 1,6%, su nivel más bajo desde julio de 2025. Sin embargo, los precios regulados y estacionales presionaron al alza, y la persistencia de la inercia inflacionaria mantiene en vilo a los analistas.
Al desglosar el índice, el rubro Recreación y cultura encabezó las subas con un 4,2%, seguido por Vivienda y servicios (3,3%) y Salud (2,9%). Estos tres capítulos explicaron cerca de la mitad del incremento total. Pero el mayor impacto lo tuvo Alimentos y bebidas no alcohólicas, que con una suba moderada del 1,3% aportó cuatro décimas al índice general.
¿Qué pasó con los precios regulados?
Las tarifas de servicios públicos mostraron una notable desaceleración: pasaron de un promedio del 4,7% mensual entre febrero y abril a un 2,3% en los últimos dos meses. Eso ayudó a contener el índice general. Los precios estacionales, en cambio, subieron un 3,4%.
El dato clave: la inflación núcleo
La medición que excluye volátiles y regulados se ubicó en 1,6%, tres décimas menos que en mayo. Es el menor registro desde julio del año pasado. Detrás de ese resultado está el precio de las carnes, que apenas subió un 0,1% en el mes, muy lejos de los fuertes aumentos de principios de año.
Si se depura el efecto de la carne, la inflación núcleo fue del 1,8%, frente al 2,1% de mayo. La moderación por tercer mes consecutivo refuerza la idea de que el salto de las carnes fue transitorio. Sin embargo, el promedio de los últimos tres meses sigue por encima del mínimo de mediados de 2025, lo que muestra que la inercia persiste.
Desde mediados de 2025, la inflación subyacente ronda el 2% mensual sin poder perforar ese piso de manera sostenida. Los analistas advierten que los procesos de desinflación se vuelven pegajosos en los tramos finales. Llevar la inflación interanual del 33,5% actual a un solo dígito puede demandar años.
Hacia adelante, el consenso espera que el año cierre con una inflación cercana al 30%. Factores como la recuperación de salarios, un dólar más alto o shocks externos podrían presionar al alza, mientras que el consumo débil y la moderación de tarifas ayudarían a contenerla.
El Tesoro sale a buscar dólares
En el frente financiero, el Tesoro realizó su primera licitación de deuda de julio con un resultado holgado: recibió ofertas por 8,45 billones de pesos frente a vencimientos por 2,97 billones, adjudicando 5,43 billones y logrando un financiamiento neto positivo. Además, estrenó un nuevo bono en dólares bajo legislación local, con el objetivo de captar hasta 2.000 millones de dólares. En su debut colocó 470 millones, y en la reapertura sumó 611 millones a una tasa promedio del 8,29%, en línea con los títulos soberanos similares.
El Banco Central compra dólares a ritmo récord
El Banco Central concretó la mayor compra diaria de divisas de la actual gestión: 532 millones de dólares en una sola jornada. En lo que va de julio acumula compras por 1.445 millones, un contraste notable con el mismo período de 2025, cuando las adquisiciones fueron casi nulas. Sin embargo, el riesgo país se mantiene estable en 410 puntos básicos, afectado por el deterioro del clima financiero internacional y la suba de tasas largas en Estados Unidos.
El balance general es de cauteloso optimismo: la inflación cede, el financiamiento en pesos no presenta sobresaltos y la acumulación de reservas mejora. La gran incógnita es 2027, cuando las necesidades de financiamiento serán mayores y dependerán de que la demanda de instrumentos en dólares se sostenga. Por ahora, los indicadores acompañan, pero la película recién entra en su tramo decisivo.