La inflación de marzo se prepara para un golpe: los especialistas anticipan un salto preocupante
Los economistas pintan un panorama oscuro para marzo: la inflación amenaza con superar el 3%. ¿Qué combinación de factores locales e internacionales está impulsando este salto y qué significa para el ya castigado bolsillo de los argentinos?
La sombra de una inflación superior al 3% en marzo se cierne sobre la economía argentina. Expertos advierten que la combinación de factores estacionales, ajustes tarifarios y el impacto internacional de la guerra está presionando los precios, amenazando con profundizar la pérdida de poder adquisitivo y paralizar aún más la actividad.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de febrero ya había marcado un 2.9%, consolidando nueve meses consecutivos sin desaceleración. Más alarmante aún es el comportamiento del IPC Núcleo, que mide la inercia inflacionaria, el cual registró un 3.1%, su mayor variación desde abril del año pasado.
¿Por qué marzo sería un mes crítico?
Los economistas señalan que marzo es tradicionalmente un mes de alta inflación debido al inicio de clases y el cambio de temporada en indumentaria. Sin embargo, este año se suman presiones extra. “Varias estimaciones ya dan la inflación de marzo por encima del 3%”, afirmó Florencia Fiorentin, economista jefe de EPyCA.
Fiorentin destacó el impacto del barril de petróleo por encima de los 100 dólares, un efecto directo del recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente. “Derrama directamente a todas las actividades productivas, en los costos, y en los servicios públicos”, explicó, advirtiendo sobre una posible “estrangulación mayor” para empresas con bajos márgenes y nuevos cierres.
Un plan antiinflacionario agotado
Guido Zack, director de Economía de Fundar, coincide en el diagnóstico. “Marzo es un mes estacionalmente de inflación elevada… a eso se le suma el shock del aumento del precio del petróleo”. Zack fue más allá al analizar la estrategia oficial: “El plan antiinflacionario del Gobierno ya dio todo lo que tenía para dar”.
Para el especialista, sin un cambio de rumbo, no hay motivos para esperar una baja sustancial. Subrayó la necesidad de una política de ingresos para minimizar el impacto inflacionario de los ajustes de precios relativos, una tarea que el ministro Caputo ya había señalado como clave.
Las mediciones privadas ya muestran la presión
Las consultoras privadas reflejan este escenario complejo. Invecq observó una leve desaceleración en la primera quincena, pero advierte que no puede descartarse un nuevo repunte por los ajustes tarifarios y de combustibles pendientes.
Facimex mantiene su proyección en un 3%, considerando a marzo como el “mes estacionalmente más desafiante del año”. Por su lado, Eco Go proyecta preliminarmente una inflación general en torno al 2.9%, destacando la fuerte presión de Educación (con una variación del 12%) y los ajustes en tarifas y combustibles.
El principal desafío, según los analistas, es evitar los “efectos de segunda vuelta”: que estos shocks puntuales se trasladen a futuras negociaciones salariales y contratos. Esto exigiría una política de ingresos restrictiva, con el alto costo de postergar la recuperación del consumo y la actividad económica.
El panorama se completa con aumentos concretos que ya afectan el bolsillo: subas del 4.9% al 7.6% en el boleto de colectivos en el AMBA y ajustes en servicios públicos, configurando un combo que los tucumanos sentirán directamente en sus gastos diarios.