La inflación mayorista desacelera en julio, pero los precios locales siguen muy por encima de los importados
El IPIM subió 0,8% en julio, pero la brecha con los importados se amplía. ¿Qué productos empujan los precios y cuál es el impacto real de la apertura comercial? Los detalles del informe del INDEC.
El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) que elabora el INDEC mostró en julio una suba de 0,8%, muy por debajo del 2,1% que marcó la inflación minorista. Sin embargo, en lo que va del año, los precios mayoristas acumulan un avance de 16,6%, una cifra que mantiene encendidas las alarmas en el sector productivo.
El dato más llamativo del informe oficial es la diferencia entre los productos nacionales y los importados. Mientras los primeros subieron 0,8% en julio, los segundos apenas se incrementaron 0,5%. Esta brecha se profundiza en la comparación interanual: los bienes locales acumulan un 31,8% contra un 21,3% de los extranjeros.
¿Qué hay detrás del aumento de los productos nacionales?
Dentro del segmento local, el rubro que más presión ejerció fue la energía eléctrica, con un salto de 5,8% en el mes. Le siguieron los productos agropecuarios (3,6%), el tabaco (3,2%) y los muebles (2,9%). En el otro extremo, el petróleo crudo y el gas cayeron 9,2%, lo que ayudó a moderar el índice general.
Los alimentos y bebidas, uno de los componentes de mayor peso en la canasta mayorista, aumentaron 1,4%, muy por debajo del promedio general. Esto indica que la presión no se concentró en los productos de consumo masivo, sino en sectores específicos como la energía y los insumos industriales.
Los importados: ¿amortiguan o no la inflación?
La teoría de la apertura comercial sugiere que una mayor presencia de bienes externos debería enfriar los precios internos. Pero los datos del IPIM muestran que los importados no están funcionando como un ancla antiinflacionaria. Si bien suben menos que los nacionales, su incidencia en el índice es limitada: representan apenas el 7,29% del total.
En los primeros siete meses, los productos importados acumulan un 8,4% de aumento, la mitad del promedio general. Aun así, los especialistas señalan que esta diferencia no se traduce en una baja generalizada de precios, sino que simplemente modera el ritmo de crecimiento.
¿Qué pasó con la construcción?
El índice del costo de la construcción (ICC) en el Gran Buenos Aires también dio señales de desaceleración: subió 2,1% en julio, impulsado por el aumento en la mano de obra (2,5%) y los gastos generales (2,5%). Los materiales avanzaron 1,6%.
El capítulo de mano de obra reflejó el acuerdo salarial de la UOCRA homologado en junio, mientras que los gastos generales incorporaron las nuevas tarifas eléctricas aprobadas por el ENReGE para Edenor y Edesur. También se actualizaron los valores de gas, agua y cloaca.