La ingeniosa solución argentina que transforma tapitas plásticas en miradas nuevas
¿Qué hacen con cientos de kilos de tapitas plásticas en el norte argentino? La respuesta está cambiando vidas y devolviendo la visión a miles de personas con un método ingenioso y sustentable.
Una fundación tucumana encontró una forma revolucionaria y sustentable de combatir un grave problema de salud pública en el norte argentino. Fabrican anteojos gratuitos con marcos hechos de tapitas recicladas y ya entregaron miles, devolviendo la visión a quienes más lo necesitan.
La Fundación Boreal, con sede en Tucumán, lleva más de una década de trabajo social. Hace ocho años lanzó su programa “Promover Salud”, que brinda atención médica en comunidades de Tucumán, Salta, Santiago del Estero, Mendoza y Córdoba.
Para llegar a los lugares más alejados, acondicionaron un colectivo urbano, transformándolo en tres consultorios móviles equipados. Realizan operativos en zonas como La Puna salteña, Quimilí, Monte Quemado, Santa María en Catamarca y el Gran Mendoza.
La demanda que marcó el camino
En cada visita, detectaron una necesidad urgente y recurrente. “La oftalmología es una de las especialidades más demandadas por la población porque acceder a una consulta y a un par de anteojos suele ser muy difícil y costoso”, explicó Cristian Mur, director ejecutivo de la fundación.
Los pacientes recibían el diagnóstico, pero muchos no podían pagar los lentes. Frente a esto, la organización primero se asoció con laboratorios para entregar anteojos gratis. El 60% de los beneficiarios son niños y niñas, el 20% mujeres y otro 20% adultos mayores.
El giro sustentable: de la basura a los marcos
Con el tiempo, los costos aumentaron. La solución fue tan creativa como ecológica: comenzaron a fabricar los marcos con tapitas plásticas recicladas. Hasta el momento, reciclaron 300 kilos de tapitas. Para cada marco se usan entre 12 y 15 tapitas, donadas principalmente por afiliados de una obra social.
Mur destacó la calidad del material: “Una tapa plástica puede durar muchísimos años porque el PET con el que trabajamos prácticamente no fue reutilizado antes. Tiene mucha más elasticidad que otros materiales, como el nylon”.
Autonomía total: la fábrica propia
El proyecto dio un salto monumental a fines de 2025 con la inauguración de su propia fábrica de marcos. Además, lograron fabricar los cristales gracias a una biseladora financiada por la Embajada de Alemania. “Tenemos autonomía al 100% en la fabricación de anteojos“, celebró Mur.
El impacto en los costos fue drástico. “Con lo que antes pagábamos por un solo anteojo, ahora podemos producir cinco o seis”, explicó. Los números son elocuentes: en 2025 entregaron 1200 anteojos. Desde que la fábrica arrancó en diciembre, fabricaron 600 en solo dos meses y medio.
Mirando al futuro: energía solar y más ayuda
La meta para 2026 es producir y entregar 3000 anteojos. La fundación también ganó un concurso de la Embajada de Suiza que les permitió comprar su propio autorrefractómetro, el aparato para medir la visión.
Ahora planean incorporar energía solar a la fábrica para que toda la producción sea sustentable. “La satisfacción es muy grande, porque nuestro objetivo es devolverle la visión a quienes no pueden acceder a un par de anteojos. Gracias a todo este apoyo, vamos a poder triplicar esa ayuda”, aseguró Mur.
“Somos una fundación pequeña, pero trabajamos en cinco provincias y queremos seguir creciendo. Si todos ponemos un poco de nuestra parte, vamos a poder ayudar a muchas más personas”, concluyó el director de la Fundación Boreal.