La interna del PJ neuquino la dejó en el ojo de la tormenta: la historia que casi nadie conoce de Anahí Valdez
La interna del PJ neuquino la dejó en el centro de la polémica y ahora Anahí Valdez rompe el silencio. Gaucha, reina de belleza y peronista de cuna, revela los detalles de su vida y de la pelea que la complicó. ¿Qué dijo sobre su compañero de fórmula y el futuro del partido?
La vicepresidenta del Partido Justicialista de Neuquén abrió las puertas de su intimidad y habló sin filtros. Anahí Valdez es gaucha, fue reina de belleza y milita desde antes de besar a su primer novio. Su vida mezcla tradición, poder y una interna que la puso en el centro de la polémica.
El lugar elegido para la charla no fue casual: El Chancho Rengo, en la esquina de Avenida San Martín y Etcheluz, el epicentro de la rosca política zapalina. Cuando entró, los hombres que ocupaban las mesas se dieron vuelta. Algunos se pararon a saludarla, otros apenas movieron la cabeza. Para ninguno pasó desapercibida.
Anahí pidió un té y antes de empezar le preguntó a la moza por su madre. Es que la suya murió hace poco y todavía le cuesta aceptar la orfandad. "Papá podía todo porque mamá sostenía todo", recuerda.
Una vida marcada por la militancia
Su papá, Héctor Valdez, fue quien la llevó de la mano a la unidad básica cuando era una nena. Él era peronista de hecho, no de tradición. En Zapala lo conocían como "el terrible Valdez", un hombre querido que era capaz de prestar su camioneta a cualquiera que se quedara a pata.
Anahí andaba con él a todos lados. Por eso le decía "la gaucha". De las cuatro hermanas, era la que más lo seguía al campo. A los doce años ya se codeaba con gente diez o quince años mayor, con la que después fundó la Juventud Peronista Provincial. Fue congresal nacional de la JP y se sentó en la mesa de conducción nacional durante toda su carrera universitaria.
Pero antes de todo eso, fue una piba formada en la Iglesia católica, muy activa en los grupos juveniles. Y aprendió a amar los caballos en la estepa del centro neuquino.
Su padre fue firme con las reglas de la casa: "Ustedes no van a depender de ningún hombre, excepto del que tienen acá, que es su padre". Y también: "De acá no se va nadie sin un título".
De reina de belleza a presidenta de la Federación Gaucha
En los años 90, cuando Edgardo Sapag era intendente de Zapala, Anahí se presentó como soberana de la belleza con el sello del PJ y ganó. Después desfiló en "Las grandes divas y yo", el desfile de Paco Jamandreu en el Teatro Amado Sapag, donde lució algunos vestidos de Eva Perón.
Pero su corazón siempre estuvo en el campo. Cuando pudo comprarse un auto, eligió otra cosa: una porción de tierra que llamó Puesto Gaucho. Con su padre soñaban con criar caballos criollos, pero él murió antes de concretarlo. Meses después, con el corazón destrozado, Anahí viajó a La Rural y compró su primera yegua criolla.
Después llegó la política gremial. Se enteró de que peligraba la personería jurídica de la Federación Gaucha y fue a una asamblea en Cutral Co con su hermana Susana. Volvió convertida en la primera mujer presidenta de la Federación, votada por la mayoría de los gauchos neuquinos.
"Yo no vengo acá a que nadie me cuente las costillas, no vengo con nada armado bajo el poncho. Si yo voy a ser la presidente de la Federación, esto se construye en equipo", dijo en ese momento.
En agosto de 2019 organizó una marcha histórica: salieron a las 3 de la mañana desde Zapala con trescientos gauchos montados y en el hipódromo de Neuquén los esperaban cuatrocientos más. Iban a entregarle un proyecto de ley al entonces gobernador Omar Gutiérrez para que la jineteada fuera considerada un deporte. No pudieron verlo. Anahí dice que Gutiérrez les dio la espalda.
También fue la primera delegada mujer en Jesús María, rompiendo una tradición de 56 años. Dice que nunca recibió ayuda del gobierno provincial para viajar y que los gastos salieron de su bolsillo, del de su madre y del de sus hermanas.
La vuelta a la política y la interna que la complicó
Este año decidió volver a la vida pública. Lo hizo en el Partido Justicialista, el espacio del que nunca se fue. "Cuando decidí jugar la interna, hablé con Dios y le dije: 'si vos considerás que yo sea un nexo entre vos y el que más necesita para llegar a un lugar de poder, permitime ganar la interna'", cuenta.
Las elecciones del PJ dieron por ganadora a la fórmula que integró Anahí sobre el parrilismo. Pero antes de la votación, los acuerdos con el Turco Asaad empezaron a resquebrajarse y terminaron por romperse. "Tuve el tropiezo de mi compañero de fórmula. Ambos llegamos con distintos objetivos", dice.
Anahí no tolera la traición ni a las personas ni a las banderas. Confía en que el camino se va a acomodar y hasta desliza que le gustaría ser diputada.
Sobre Figueroa, dice que ojalá continúe el rumbo que le propuso al electorado y deje de alinearse al gobierno nacional. Pero aclara: "Una cosa es que el día de mañana pueda surgir una alianza desde el peronismo, y otra muy distinta es estar trabajando para Figueroa".
Y sentencia: "No soy una improvisada: si yo soy presidente de la Federación es porque primero soy gaucha, no porque me quede el sombrero. Y si soy presidente de mi partido, es porque soy militante y soy dirigente. En ese orden".
Al final, la moza se acerca a traer la cuenta. Pero no hay que pagar: un caballero que estaba en el lugar ya se adelantó.