La interna libertaria estalla por el café: atacan a Villarruel por un gasto 12 veces menor al de Menem
Mientras las redes oficialistas arremeten contra Villarruel por un gasto en café, los documentos oficiales revelan un contrato en Diputados que lo multiplica por doce. ¿Por qué la crítica solo apunta a un lado?
Una nueva grieta sacude a La Libertad Avanza, pero esta vez el campo de batalla es el presupuesto del Congreso. Mientras las redes oficialistas arremeten contra Victoria Villarruel por un gasto en café para el Senado, los números revelan una disparidad abismal: la Cámara de Diputados, bajo la gestión de Martín Menem, desembolsó una suma que multiplica por doce la criticada.
¿Por qué la militancia apuntó solo a la vicepresidenta?
En las últimas horas, una campaña coordinada en redes sociales identificada con el oficialismo lanzó duras críticas contra la vicepresidenta del Senado. El motivo fue la autorización de un gasto de 15 millones de pesos para la provisión de café en la Cámara alta, un monto que los usuarios tildaron de contradictorio con el discurso de austeridad del Gobierno nacional.
Sin embargo, el análisis de las licitaciones públicas muestra un panorama completamente distinto y mucho más costoso en la otra cámara. La polémica digital, lejos de ser una auditoría general, se centró exclusivamente en la figura de Villarruel, dejando fuera de foco un desembolso significativamente mayor.
El contrato millonario de Diputados que pasó desapercibido
Los registros oficiales de la Cámara de Diputados detallan la Licitación Pública 17/2024, destinada a la “adquisición de insumos de cafetería con provisión de máquinas express”. Este proceso concluyó con la adjudicación a un único oferente: la firma Cafés Muiño SRL.
El monto total de la contratación ascendió a la impactante cifra de $178.617.700. Este desembolso, gestionado bajo la presidencia de Martín Menem, representa casi doce veces el gasto de 15 millones que generó el escándalo en el Senado. A pesar de la magnitud de la diferencia, el ecosistema comunicacional libertario no dirigió ninguna crítica hacia la Cámara Baja.
Una herramienta de presión política, no de control
Esta aplicación de una doble vara en la lectura de los gastos parlamentarios expone, una vez más, la fragilidad en la relación entre la Casa Rosada y la Presidencia del Senado. En los pasillos del Palacio Legislativo se interpreta que el uso de estos datos presupuestarios no busca una auditoría real sobre la eficiencia.
Por el contrario, se lee como una herramienta de presión política en medio de las conocidas diferencias de criterio que Villarruel mantiene con el llamado “triángulo de hierro” del Gobierno de Javier Milei. La controversia deja en evidencia que, en el actual esquema de poder, los criterios de ajuste parecen aplicarse con distinta rigurosidad según el nivel de alineamiento político de quien administra los fondos.
El contraste de los números es elocuente: Mientras la Cámara de Senadores, a cargo de Victoria Villarruel, gastó $15.000.000, la Cámara de Diputados, presidida por Martín Menem, destinó $178.617.700 para el mismo rubro de insumos de cafetería.