La interna que define quién controla a los espías: el nombre que sacó del juego a Ritondo
Una interna de alto voltaje define quién presidirá el organismo que fiscaliza a los espías. La cercanía con un poder clave en la Casa Rosada habría dejado fuera de carrera a un histórico del PRO. Los nombres que maneja el círculo íntimo de Menem y Karina Milei para un puesto que controla presupuestos secretos y la futura reforma.
En medio de la reconfiguración de las comisiones parlamentarias, una batalla silenciosa por el control de los servicios de inteligencia está definiendo los límites del poder en el Congreso. La presidencia de la estratégica Bicameral de Fiscalización de los Organismos de Inteligencia, que le corresponde a Diputados, se convirtió en un botín que enfrenta al oficialismo con su principal aliado.
El jefe de los diputados del PRO, Cristian Ritondo, ve esfumarse su aspiración de liderar ese órgano clave. Su cercanía con el asesor presidencial Santiago Caputo parece ser la razón principal. “Su cercanía con Santiago Caputo lo deja fuera de la presidencia”, afirmó un legislador con acceso directo a la presidencia de la Cámara baja.
¿Quiénes son los favoritos en la interna oficialista?
La estrategia del presidente de la Cámara, Martín Menem, y de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, apunta a colocar a un hombre de su máxima confianza al frente de la comisión. Los nombres que suenan con fuerza son dos diputados libertarios que ya integraron la bicameral hasta diciembre: Gabriel Bornoroni y César Treffinger.
El chubutense Treffinger corre con ventajas. Bornoroni, además de conducir la bancada oficialista, estará a cargo de la Comisión de Juicio Político, otro puesto de alto perfil. Esto deja el camino más despejado para Treffinger, un diputado de extrema confianza de Martín Menem.
Ritondo, por su parte, tendría asegurada una de las siete sillas que le corresponden a la Cámara baja al PRO, pero no accedería a la prometida presidencia. Este movimiento refleja la intención de Karina Milei de controlar con nombres propios el área de inteligencia, que aún maneja Caputo a través de la conducción de Cristian Auguadra en la SIDE.
¿Por qué es tan importante esta comisión?
La Bicameral de Fiscalización no es un cargo ceremonial. Es el órgano que audita el presupuesto de los espías, pide informes y fiscaliza sus actividades. Además, será por donde pase la Reforma de Inteligencia que el presidente Javier Milei enviará al Congreso.
La Ley de Inteligencia Nacional establece que el Servicio de Inteligencia debe entregar toda la información que esta comisión requiera, observando los recaudos de seguridad previstos en el artículo 16 de la misma ley. Quien la presida tendrá una llave maestra para supervisar uno de los aparatos más sensibles del Estado.
El nuevo mapa de la comisión
La comisión está conformada por 14 miembros: siete por cada cámara. Con la nueva configuración tras las elecciones de octubre, La Libertad Avanza incrementará su representación, sumando desde el Senado, donde antes no tenía integrantes, y aumentando su número por Diputados.
Unión por la Patria (UxP) espera definir cuántos lugares le corresponden, un tema conflictivo en las conversaciones entre el jefe de su bloque, Germán Martínez, y Martín Menem. Hasta diciembre ocupaba tres lugares por la Cámara baja, mientras los libertarios tenían dos. Esos números podrían cambiar ahora que el oficialismo es la primera minoría.
Desde UxP ya se anotaron Rodolfo Tailhade para continuar y Agustín Rossi, exministro de Defensa. Desde el Senado, el espacio buscará retener sus tres lugares, con la continuidad asegurada del exministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro.
El PRO tendría dos lugares, ocupados por Ritondo en Diputados y por Martín Goerling Lara en el Senado. La UCR se asegura una silla desde la Cámara alta, que definirá Eduardo Vischi, y desde diputados las conversaciones serán entre Pamela Verasay y Menem. Provincias Unidas también tendrá representación desde cada cámara.
Pese a ser una comisión bicameral, desde el Senado postularán a sus integrantes pero dejarán que las autoridades de la Cámara baja definan quién la liderará. El oficialismo ya controla las conducciones de las comisiones de gestión y se quedará con Juicio Político. La Bicameral de Inteligencia es la pieza que completa su dominio sobre los órganos de control más poderosos.