La interna que estalló en el Gobierno: el movimiento de Karina Milei que dejó en jaque a Caputo
La jura del nuevo ministro de Justicia es solo la punta del iceberg. Detrás del acto protocolario, se libra una batalla por el poder que enfrenta a las figuras más cercanas al Presidente. ¿Quién saldrá fortalecido y qué pasará con la investigación a la AFA?
La designación de Juan Bautista Mahiques como nuevo ministro de Justicia no fue un simple recambio. El acto, que se realizará mañana antes del viaje de Javier Milei a Estados Unidos, consolidó el poder de Karina Milei sobre el área judicial y reavivó una interna que muchos creían dormida. Mientras el protocolo prepara la jura, fuentes de la Casa Rosada confirman que la hermana del Presidente ahora maneja los hilos, dejando al asesor Santiago Caputo en un segundo plano.
¿Qué pasó con el candidato de consenso?
La foto oficial del anuncio fue más elocuente que cualquier comunicado. En la imagen aparecieron Karina Milei, el vocero Manuel Adorni, el renunciante Mariano Cúneo Libarona y el Presidente. El flamante ministro, Mahiques, brilló por su ausencia. Este gesto fue interpretado en el oficialismo como una señal clara: “la política judicial a partir de ahora la va a manejar Karina Milei”.
El movimiento implicó descartar al candidato de consenso entre los sectores en pugna, que era Guillermo Montenegro. “No se eligió el candidato de acuerdo entre ambos bandos”, admitieron fuentes cercanas al Gobierno. Este desenlace, según reconocen, “profundiza la interna” dentro del espacio libertario.
La reestructuración interna y un cargo clave en la mira
Con el cambio, también se redefinió la estructura del ministerio. Karina Milei, jefa de La Libertad Avanza y secretaria general de la Presidencia, ubicó como número dos a Santiago Viola, apoderado de LLA. Esto significó el desplazamiento de Sebastián Amerio, un funcionario que respondía a Santiago Caputo.
Este reordenamiento abre interrogantes sobre otros cargos. Según pudo saber TN, no está asegurada la permanencia de Daniel Roque Vítolo al frente de la Inspección General de Justicia (IGJ). Vítolo es quien encabeza la embestida contra la AFA por inconsistencias en sus balances y el pedido de veedores. Por ahora, ese frente “se pone en pausa”.
El conflicto con la AFA y la salida de Cúneo Libarona
El tema de los veedores en la Asociación del Fútbol Argentino escaló en los últimos días. El martes, horas antes de su renuncia, Cúneo Libarona recibió a especialistas en derecho civil y comercial para analizar el pedido formal que la IGJ había presentado la semana anterior.
Una fuente cercana al exministro sostuvo que él “sabe que la sociedad demanda que los veedores vayan a la AFA a buscar información”, aunque subrayó que la decisión final debía ser técnica. En la cartera explicaban que el trámite era “engorroso” y requería un proyecto de resolución, su revisión y la intervención de la Dirección de Asuntos Jurídicos.
Sin embargo, dentro del Gobierno circulaban otras lecturas. Algunos consideraban que el funcionario estaba “pateando el problema para adelante” y que no quería que la eventual designación de veedores fuera su último acto administrativo. “Se quiere ir y no quiere definir sobre los veedores; que en todo caso lo haga su reemplazante”, dijo una fuente con llegada a la Rosada. Desde el entorno de Cúneo Libarona rechazaban esa interpretación, asegurando que buscaba “dejar todo ordenado” con fundamento jurídico.
El conflicto se originó porque la AFA no presentó el balance financiero de 2025. La IGJ sostuvo que la entidad entregó documentación de manera parcial, pero no cumplió con la presentación del último ejercicio. Por eso solicitó la designación de veedores para auditar los estados contables de 2025, los números de la Universidad de la AFA y todos los movimientos económicos de la empresa TourProdEnter.
Vítolo afirmó públicamente que trascendió una investigación sobre “eventuales maniobras que podrían implicar el ocultamiento de importantes ingresos de AFA”, que habrían sido derivados a través de entidades ajenas, locales y extranjeras, sin pasar por su contabilidad.