La interna que estremece a Milei: el gesto de Adorni que desató una guerra silenciosa en el Gobierno
Un expediente, vuelos privados y una pulseada por el poder real. La crisis interna del Gobierno de Milei va mucho más allá de un simple escándalo y revela la batalla silenciosa que podría cambiar todo.
El Gobierno de Javier Milei enfrenta una crisis interna que pone en jaque su unidad y proyecta sombras sobre la sucesión. Mientras la inflación resiste y las promesas de inversión de la Argentina Week se ponen a prueba, un escándalo de vuelos privados y un expediente abierto contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, destapan una lucha de poder entre las facciones más cercanas al Presidente.
La Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) abrió un expediente por el vuelo privado de Adorni a Punta del Este y por subir a su esposa, Bettina Angeletti, en el avión presidencial que llevó a los Milei a Nueva York. Este “desliz”, como se lo calificó internamente, contó con la anuencia de la secretaria general de la Presidencia, pero ha servido de excusa para atizar una interna ya latente.
El video de Adorni subiendo a un jet privado generó susurros y comentarios ácidos. “San Fernando es una piñata… ¡los vuelos que regalan! Habría que fijarse eso: ¿Los empresarios que ponen a disposición sus aviones piden algo a cambio?”, se preguntan con sorna dentro del mismo oficialismo.
¿Quiénes están detrás de la pulseada?
Desde el Presidente y su hermana Karina hasta el ministro Santiago Caputo salieron públicamente a blindar a Adorni. Karina Milei escribió en X: “Conozco tu integridad. Eso me alcanza”. Sin embargo, la defensa expone la división del Gabinete, donde la hermana del Presidente ejecuta movimientos en detrimento de la influencia de Santiago Caputo.
“Si Karina te baja la persiana, ¡fuiste!”, era una frase que usaba la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en los inicios del Gobierno. Ahora, esa dinámica se aplica a otros actores. Karina ya habría “bajado” al bullrichista Diego Valenzuela, mientras reserva a Adorni como una pieza clave para la Ciudad de Buenos Aires, un distrito también codiciado por la propia Bullrich.
El dilema libertario es la falta de cuadros de reemplazo. La necesidad de ampliar la coalición se vuelve urgente, especialmente después de que Mauricio Macri dejara trascender que el PRO llevará su propio candidato a presidente en las próximas elecciones.
La economía: la bomba de tiempo
Mientras la interna política hierve, la economía representa el desafío más tangible. Javier Milei enfrenta “la comezón del tercer año”, con una inflación que se resiste a ceder. En el viaje a la Argentina Week en Nueva York, hubo euforia pública por las promesas de inversión, pero reserva en la intimidad.
Un empresario con llegada a la política que participó del road show advirtió sobre el contexto global: “El mundo está en guerra, eso nos afecta… Nadie puede afirmar qué puede pasar. Mirá la volatilidad del precio del petróleo”. Incluso un anuncio positivo, como la primera exportación de carbonato de litio de Salta a Shanghái, China, carga con la paradoja de fortalecer al archirrival de Estados Unidos, el país que el Gobierno intenta seducir.
El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, insiste en que la inflación perforará el 1% mensual en 2026: “Si no es agosto, será septiembre u octubre”. Sin embargo, el fantasma de la estanflación y la presión por dar “un poco de aire a la billetera de la clase media” tensionan el plan de ajuste.
La batalla paralela en la AFA
Otro frente de conflicto que involucra al núcleo duro del Gobierno es el de la Asociación del Fútbol Argentino. La frase del abogado Gregorio Dalbón, quien dijo que el conflicto con la AFA “se va a arreglar con Karina Milei”, encendió todas las alarmas. La hermana del Presidente cortó de raíz: “Conmigo ustedes no tienen nada que arreglar”.
Esta pulseada judicial y política enfrenta al presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, con su tesorero, Pablo Toviggino. Mientras Toviggino ata su salvataje al ámbito judicial, Tapia lo hace al político, y ya se especula con una futura candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires, aprovechando su descomunal poder económico y territorial.
En el medio, la designación de Juan Bautista Mahiques al frente de la Inspección General de Justicia, área que antes respondía a Daniel Vítolo (hombre de Caputo), alimenta las suspicacias sobre un posible acuerdo con Tapia. Los tiempos para que la AFA apele un revés judicial por el domicilio en Pilar se extendieron técnicamente hasta el 7 de abril.
¿Un jaque final a Caputo?
En este tablero complejo, la figura de Manuel Adorni podría ser más que un ministro en problemas. Para sus detractores internos, el escándalo es “la excusa perfecta para un jaque de Karina Milei a Santiago Caputo”. El objetivo final sería que asalte la SIDE, considerada la última trinchera política del arquitecto, para convertirlo en un mero adorno dentro del Gobierno libertario.
La frase autorreferencial de Adorni en la Casa Rosada, cuando ante la pregunta por el sucesor de Milei soltó entre risas un “Yo”, hoy resuena de manera distinta. Lo que parecía una broma ahora se lee como la expresión de una ambición que lo ha puesto en el centro de la tormenta, demostrando que en la política, llevarse puesto al rival a veces implica terminar reencarnándolo.
El Gobierno navega entre la presión económica, las guerras intestinas y la imperiosa necesidad de construir un proyecto a largo plazo. La pregunta sobre quién lo liderará, lejos de estar resuelta, es el motor de una batalla que se libra a puertas cerradas y que podría definir el futuro de la administración Milei mucho antes de lo esperado.