La intimidad del club que mantiene vivo el rugir de los motores clásicos en Rosario
¿Sabés qué esconde el club de autos históricos de Rosario? Detalles de una pasión que no se rinde y la deuda pendiente con un museo.
En Rosario, la pasión por los autos históricos no se apaga. Detrás de cada restauración hay una red de aficionados que lucha por preservar el patrimonio rodante. Diego Yaghi, secretario del Club de Automóviles Históricos de Rosario, reveló en una entrevista radial los secretos de esta comunidad y el sueño incumplido de un museo propio.
“El club es una familia y una red de contención para el aficionado”, afirmó Yaghi en el programa Dos Horas Pico de Radio 2. La institución no solo organiza exposiciones, sino que brinda asesoramiento para conseguir repuestos difíciles y coordina encuentros y carreras de regularidad que mantienen a estos vehículos en las rutas.
¿Por qué Rosario no tiene su propio museo del automóvil?
La ciudad cuenta con un parque automotor histórico envidiable, pero carece de un espacio de exhibición permanente. Según Yaghi, el principal obstáculo no es la falta de material, sino la conjunción de factores económicos y logísticos. Mantener un museo requiere infraestructura costosa, seguridad y un esfuerzo coordinado entre el sector privado y el Estado que aún no se ha consolidado.
“Los autos están y la voluntad de los coleccionistas también, pero armar un museo requiere un espacio físico y un presupuesto que hoy es difícil de sostener sin apoyo”, detalló. Por ahora, los rosarinos deben conformarse con las muestras itinerantes que organiza el club.
Los clásicos frente a la era eléctrica
Yaghi también se refirió a la transición hacia los vehículos eléctricos. Si bien reconoció que el cambio es inevitable, destacó las diferencias en la experiencia de manejo. “El auto eléctrico es el futuro y es eficiente, pero para el coleccionista le falta el alma que tiene un clásico”, reflexionó. La esencia del automovilismo clásico radica en la mecánica analógica: el sonido del motor, el olor a nafta y la conexión física con la máquina.
El Club de Automóviles Históricos de Rosario sigue siendo el punto de encuentro para los amantes de los fierros, manteniendo viva una pasión que se niega a desaparecer.