La joven que fue a misa y desapareció: su cuerpo apareció 17 años después en un lugar impensado
¿Qué pasó con la adolescente que entró a esa iglesia y nunca salió? La macabra escena que encontraron los obreros y el secreto que guardó un asesino por 17 años.
Elisa Claps tenía apenas 16 años cuando salió de su casa en Potenza, Italia, para asistir a misa. Nunca regresó. Su cuerpo fue hallado casi dos décadas después, oculto en el último piso de la iglesia a la que había ido aquel 12 de septiembre de 1993. El hallazgo destapó una historia estremecedora que conecta dos crímenes y un asesino condenado en dos países.
La adolescente había quedado en verse con Danilo Restivo, un joven de 21 años al que conocía. Después de esa reunión, su rastro se perdió alrededor de las 12.45 del mediodía. Restivo fue la última persona que la vio con vida y, desde el principio, se convirtió en el principal sospechoso, aunque siempre negó su responsabilidad.
¿Qué dijo Restivo en su declaración?
En su testimonio, Restivo aseguró que habló con Elisa durante unos minutos dentro de la iglesia y que luego ella se fue sin avisar a dónde. Con el tiempo, esa versión se llenó de contradicciones. En septiembre de 1994, un año después de la desaparición, fue detenido por dar falsas declaraciones y, en marzo de 1995, recibió una condena por ese delito.
Mientras tanto, la familia Claps no dejó de buscar. Hubo pistas que incluso la ubicaban en Albania, posiblemente víctima de una red de trata, pero esa hipótesis fue descartada. La falta de un cuerpo hizo que la investigación se mantuviera viva durante años, pero también que el dolor de los familiares creciera sin respuestas.
El hallazgo que conmocionó a Potenza
El 17 de marzo de 2010, casi 17 años después, unos obreros que hacían trabajos de mantenimiento por filtraciones de agua ingresaron a una zona normalmente inaccesible del sottotetto, el espacio bajo el techo de la iglesia de la Santísima Trinidad. Allí, entre tejas, escombros y materiales de construcción, encontraron restos humanos.
Junto al cuerpo había objetos personales que permitieron identificarla rápidamente: un reloj, una cadena, un par de sandalias y unos anteojos. Los análisis de ADN confirmaron que se trataba de Elisa Claps. La iglesia, el mismo lugar al que había ido a rezar, escondía su cuerpo en el último piso.
Otro crimen en Inglaterra
Mientras la causa por Elisa avanzaba en Italia, Restivo se mudó a Inglaterra. Allí, el 12 de noviembre de 2002, Heather Barnett, una costurera de 48 años, fue asesinada en su casa de Bournemouth. La habían atacado con golpes muy violentos en la cabeza y su cuerpo fue hallado en el baño por sus hijos, que volvían de la escuela.
La escena tenía un detalle macabro: en una mano de Barnett había un mechón de pelo cortado de su propia cabeza y en la otra, un mechón que no le pertenecía. Ese elemento se volvió clave cuando los investigadores descubrieron que, entre 2002 y 2004, al menos 15 mujeres y adolescentes de la zona denunciaron que un hombre les había cortado el pelo sin que se dieran cuenta, generalmente en colectivos.
En 2004, durante un allanamiento en la casa de Restivo, la Policía encontró un mechón de pelo atado con hilo verde dentro de una bolsa de plástico, escondido debajo de un mueble. También hallaron los zapatos deportivos que usaba el día del asesinato de Barnett: estaban lavados con lavandina y tenían pequeñas manchas de sangre en su interior.
La conexión entre los casos
Cuando apareció el cuerpo de Elisa, los peritos descubrieron que también le habían cortado mechones de pelo y los habían colocado cerca de sus manos. Además, su ropa interior estaba cortada y sus pantalones bajos, con múltiples heridas de arma blanca. Los peritos consideraron que había elementos compatibles con una agresión sexual.
En junio de 2011, tras un juicio de siete semanas en el Tribunal de la Corona de Winchester, Restivo fue declarado culpable del asesinato de Heather Barnett y condenado a prisión perpetua. Seis meses después, en Italia, recibió una condena de 30 años por el asesinato de Elisa Claps, mediante un juicio abreviado.
La condena definitiva
La Corte de Apelaciones de Salerno confirmó la pena en abril de 2013, y en octubre de 2014, la Corte de Casación italiana la ratificó de manera definitiva. Los jueces eliminaron la agravante de crueldad por falta de pruebas, pero no modificaron la duración de la condena. En la sentencia, calificaron el crimen como de “extraordinaria gravedad” y afirmaron que Restivo era responsable más allá de toda duda.
Tras la condena, la madre de Elisa, Filomena Claps, expresó: “La verdad ha salido a la luz, por fin se ha hecho justicia”. Pero también admitió: “Soy cristiana, pero jamás lo perdonaré”.




