La jugada de las bibliotecas de Comodoro que frenó un recorte del 52%

Hugo Fernández, referente de la biblioteca Elum Duham, escuchó por casualidad una entrevista de un concejal y destapó un cambio en el reparto de fondos que podía dejar a las bibliotecas con la mitad de sus recursos. Lo que pasó después de la reunión con los concejales...

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La jugada de las bibliotecas de Comodoro que frenó un recorte del 52%
La jugada de las bibliotecas de Comodoro que frenó un recorte del 52%

Las bibliotecas populares de Comodoro Rivadavia respiraron aliviadas, aunque solo por ahora. Un proyecto que cambiaba el reparto del Fondo de Asistencia Educativa Municipal (FAEM) podía dejarles la mitad de los recursos, y tras una reunión con concejales consiguieron que el tratamiento se detenga de manera temporal.

El alerta lo encendió Hugo Fernández, referente de la biblioteca popular Elum Duham. Según sus cálculos, si la iniciativa avanzaba tal como estaba planteada, los ingresos de estas instituciones caían un 52%, mientras que las cooperadoras escolares se llevaban un aumento cercano al 10%.

Cómo se reparte hoy la torta del FAEM

La ordenanza que rige actualmente marca una distribución clara: el 80% de lo recaudado va a las cooperadoras escolares, el 15% a las bibliotecas populares y el 5% restante queda a disposición del Ejecutivo municipal.

La propuesta que generó el conflicto buscaba otro esquema: repartir el 95% de los fondos en partes iguales entre cooperadoras y bibliotecas. Para Fernández, ese cambio golpeaba de lleno el financiamiento de las bibliotecas.

“Nosotros no nos oponemos a que el municipio colabore con las cooperadoras escolares”, aclaró el referente en diálogo con ADNSUR. Lo que cuestionó fue otro punto: la forma en que se enteraron.

El dato que cayó de casualidad

La modificación no llegó por un canal oficial. Un integrante de una de las bibliotecas escuchó por azar una entrevista que le hacían a un concejal y así se destapó la movida.

“Nos enteramos de esta modificación que se quiere hacer a la ordenanza realmente de casualidad, porque uno de los integrantes de una de las bibliotecas escuchó una entrevista que le estaban haciendo a un concejal, porque si no ni siquiera nos enterábamos si hoy se hubiera modificado”, relató Fernández.

Para el referente, las instituciones debían haber sido convocadas para conocer los motivos y dar su postura antes de que el proyecto avanzara.

El argumento de los fondos acumulados

Desde la Secretaría de Cultura, según contó Fernández, uno de los argumentos para impulsar el cambio era que algunas bibliotecas tienen dinero guardado en sus cuentas bancarias.

El referente respondió que tener reservas no significa no necesitar los recursos. Las instituciones afrontan gastos permanentes y deben prever imprevistos, sobre todo cuando las transferencias municipales se demoran.

“Nosotros no podemos trabajar con las cuentas en cero, o sea, gastando la totalidad de los fondos, porque si hiciéramos eso y ocurriera algún imprevisto, no tendríamos con qué afrontarlo”, sostuvo.

El caso de Elum Duham lo grafica: necesita alrededor de $2,5 millones mensuales para cubrir servicios, honorarios y gastos básicos. Además, esos fondos permiten planificar obras. La biblioteca ya tiene en carpeta un proyecto para construir un edificio nuevo.

“Si a nosotros nos sacan esos fondos, no podemos proyectar ninguna mejora para el futuro”, advirtió.

Los números que expuso el referente

Fernández comparó lo que recibieron las instituciones el año pasado. Según sus estimaciones, cada biblioteca percibió unos $32 millones anuales, mientras que cada cooperadora escolar recibió cerca de $14 millones.

Con una recaudación total del FAEM calculada en torno a $1.495 millones, el esquema propuesto habría dejado a cada biblioteca con unos $15,4 millones al año. Las cooperadoras, en tanto, habrían sumado un 10% más, y el Ejecutivo municipal habría mantenido unos $74 millones.

El propio Fernández aclaró que se trata de cálculos armados con los datos que manejan las instituciones.

“Las cooperadoras hay un montón de gastos que no tienen y que nosotros sí tenemos. Entonces no se puede medir con la misma vara lo que le dan a uno y lo que le dan a otro”, planteó.

Qué se juegan las bibliotecas

El referente recordó que las bibliotecas populares atienden a personas en situación de vulnerabilidad y a vecinos que no siempre pueden pagar un libro o clases particulares. Por eso, una reducción de los recursos pondría en riesgo tanto el funcionamiento diario como los servicios que ofrecen a la comunidad.

Tras la reunión con los concejales, el proyecto quedó frenado por ahora. Las partes acordaron volver a verse la próxima semana, cuando las bibliotecas expongan su situación con todos los números sobre la mesa.

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