La jujeña que desde 1990 custodia los símbolos patrios y mantiene vivo un legado familiar
¿Qué secreto guarda esta jujeña que desde 1990 honra los símbolos patrios? Su historia familiar y el protocolo que pocos conocen.
Desde hace más de tres décadas, Eugenia Puca, una vecina de Las Capillas, forma parte de la Guardia de Honor Gaucha en los actos patrios de Jujuy. Su historia, marcada por el respeto a las tradiciones, la convirtió en Ciudadana Ilustre de San Salvador de Jujuy.
Su compromiso con la historia y los símbolos nacionales la llevó a participar en cada ceremonia oficial desde 1990. En diálogo con Arriba Jujuy, recordó que fue su padre, Ambrosio Puca, quien inició esta participación familiar, invitado por las autoridades provinciales.
El origen de una pasión
Nacida hace 75 años en Las Capillas, Eugenia creció rodeada de costumbres gauchas. "Mi mamá también era bien capilleña. Las tradiciones y las costumbres de mi abuela nos las inculcaron desde siempre", contó. Ese legado, aseguró, continúa entre sus hijos, sus 26 nietos y ocho bisnietos.
La transmisión de estas prácticas es central en su vida. Por eso, desde hace diez años, conduce el programa "Tiempo de Tradición", un espacio de encuentros, mateadas y actividades culturales donde se comparten comidas típicas y costumbres.
Protocolo y significado
Integrar una Guardia de Honor no es tarea sencilla. Eugenia explicó que exige cumplir un estricto protocolo durante los actos. "No cualquiera va y se para en cualquier lado en los actos. Hay que seguir un protocolo", remarcó.
En la Plaza Belgrano, por ejemplo, se ubica frente a los mástiles durante el izamiento, se descubre la cabeza hasta que la bandera llega a lo más alto, coloca el sombrero sobre el corazón al cantar el Himno y lo sostiene en el centro del pecho en el minuto de silencio. Gestos que, más allá de las formalidades, tienen un profundo significado personal.
Una tradición que se renueva
Su vestimenta también está cargada de historia. Pertenece al Centro Gaucho Coronel Manuel Álvarez Prado, que utiliza poncho celeste, pero por su función debió pedir autorización formal para usar el poncho marrón en las presentaciones protocolares.
El legado ya alcanza a los más chicos: uno de sus bisnietos, de poco más de un año, participó vestido de gaucho en la fiesta patronal de Santiago en Las Capillas. Así, la tradición gaucha sigue siendo el punto de encuentro entre memoria, identidad y vida cotidiana.