La Justicia de Santiago del Estero envió a juicio a un padre acusado de abusar de su hijo durante siete años
Un joven denunció que su padre abusó de él durante siete años, desde los 12, y que los primeros ataques ocurrieron dentro de una cárcel de Santiago del Estero. La causa ya tiene dos acusados y un interrogante que nadie responde: ¿cómo pasó todo eso dentro de una unidad penal?
Un joven que hoy es mayor de edad denunció haber sido abusado sexualmente por su padre desde los 12 hasta los 18 años, en una causa que un juez de Santiago del Estero elevó a juicio oral. El principal acusado cumplía una condena por otro delito sexual cuando, según la investigación, comenzaron los ataques.
El expediente quedó en manos del juez Héctor Salomón, quien dispuso que el caso avance a la instancia de debate. Tanto el padre como la madre de la víctima están imputados por delitos de extrema gravedad: abuso sexual con acceso carnal, corrupción de menores y reducción a la servidumbre.
El primer ataque, en la cárcel
De acuerdo con la acusación, el primer episodio ocurrió cuando el chico estaba por terminar séptimo grado. Su padre lo habría llevado a uno de los sectores de visitas de la Unidad Penal Nº 3 de Colonia Pinto, donde el hombre purgaba una condena de 13 años por el abuso sexual de la hija de una expareja. Allí, siempre según la investigación, habría abusado de él.
Después llegaron las amenazas para imponer silencio. Los abusos se habrían repetido durante años y habrían estado acompañados por golpizas y distintas formas de sometimiento. En uno de esos episodios, según la declaración de la víctima, fue atacado con un palo hasta sufrir heridas y sangrado.
La madre, también acusada
Uno de los tramos más estremecedores del expediente es la presunta participación de la madre. La investigación sostiene que el padre habría obligado al adolescente y a la propia mujer a participar de situaciones sexuales entre ellos. El menor habría llorado y tratado de resistirse, pero las amenazas y las agresiones físicas continuaban.
La mujer habría reconocido ante la Justicia parte de estas situaciones y declaró que también era golpeada y sometida por su pareja. En su testimonio describió episodios en los que el hombre cerraba las puertas con candados, ejercía violencia contra ambos y obligaba al chico a realizar actos sexuales. Su declaración será uno de los elementos que se evaluarán en el juicio, junto con el testimonio de la víctima y el resto de las pruebas.
Trabajo forzado y servidumbre
La acusación no se limita a los delitos sexuales. Según la causa, durante esos años el joven también habría sido obligado a cortar leña, participar de cosechas, vender comida y realizar otras tareas para el sostenimiento económico familiar. Incluso durante la pandemia de Covid-19, en 2020, habría tenido que movilizarse para buscar dinero destinado a la manutención. De allí surge la figura penal de reducción a la servidumbre.
La denuncia que quebró el círculo
Ya siendo mayor de edad, el joven dejó Santiago del Estero y viajó hacia el sur del país, donde comenzó a trabajar como peón golondrina. Lejos de su entorno familiar, tomó la decisión de denunciar lo que afirmó haber padecido durante prácticamente toda su adolescencia y también se apartó de su familia.
Su testimonio permitió reconstruir una sucesión de hechos que, de acuerdo con la investigación, comenzó cuando era apenas un niño y se prolongó durante siete años, entre 2017 y 2024. Ahora será la Justicia la que deberá determinar las responsabilidades penales de los acusados durante el debate oral.
El expediente deja además un interrogante que deberá esclarecerse: cómo pudieron haberse producido y repetido presuntos abusos contra un menor dentro de establecimientos penitenciarios.